
Ya hemos superado la cuesta de enero. Desgraciadamente, a estas alturas los luminosos deseos igual comienzan a oscurecerse un poco. Hace años estudié a fondo un fenómeno conocido desde el punto de vista psicológico: la distancia entre la intención y la conducta. Entre desear adelgazar y adelgazar, plantearse hacer gimnasia todos los días y hacerla, jurarse estudiar todas las tardes y ponerse a ello, etc. El rendimiento sigue una curva descendente, como una flecha lanzada con ímpetu.
Veía al ratoncito del experimento correr como un poseso los primeros 5 minutos en su laberinto curvilíneo, para ir decreciendo su ritmo sin sentido hasta quedarse parado, diría que meditabundo y desorientado, o si quiere, desmotivado.
“Le he dicho que si aprueba en junio le compro un Ferrari”. Si a mí me dijeran que si subo el Everest en un plazo de siete meses, me regalaban una Canon 5D, empezaría a correr montaña arriba sin bufanda,… ¿Sería un fracasado para usted, que me hizo la promesa-zanahoria, si no lo consigo? ¿Los dos dábamos por hecho que los veinticinco intentos-fracasos anteriores fueron fruto de mi escasa “voluntad”?
Una de las tareas de la psicología consiste en descifrar ese misterioso camino que va del claro al oscuro sin aparente explicación. Para hacer frente a las dificultades observadas utilizamos algunas técnicas. En mi arsenal tiene un lugar principal la estrategia del cangrejo.
El planteamiento es fácil, la ejecución no tanto, pero tiene un porcentaje de éxito bastante más alto que el simple deseo como medicina.
Lo mejor es que le permite identificar aspectos concretos y no centrar el éxito o el fracaso en su capacidad humana para llevar a cabo lo que se propone. Cuando esto es así las frustraciones que se acompañan ocasionan más daños que la mera no consecución de lo que se ha propuesto. Por ejemplo, hay una serie de personas especializadas en ponerse trampas de este tipo, a las que luego siguen etapas más o menos largas de descontrol, de entrega, de “total ya que…”.
Quiero adelgazar 20 kg. Dieta estricta tres semanas. Hambre a raudales y sueños con pasteles de Belén con mucha canela. Báscula, espejo y cinturilla del pantalón. Café con sacarina y todo a la plancha,.. Un día discute con su pareja por una nimiedad y se siente mal, entonces llega a la conclusión de que nada de todo ese inmenso esfuerzo ha merecido la pena, así que decide que “de perdidos al río” y se da un atracón…. sentimiento de culpa, abatimiento, autoestima en -3, cortar hilos de comunicación, enfado constante, atracones elaborados en el restaurante “totalyaque”,…
¿Le suena?
Veía al ratoncito del experimento correr como un poseso los primeros 5 minutos en su laberinto curvilíneo, para ir decreciendo su ritmo sin sentido hasta quedarse parado, diría que meditabundo y desorientado, o si quiere, desmotivado.
“Le he dicho que si aprueba en junio le compro un Ferrari”. Si a mí me dijeran que si subo el Everest en un plazo de siete meses, me regalaban una Canon 5D, empezaría a correr montaña arriba sin bufanda,… ¿Sería un fracasado para usted, que me hizo la promesa-zanahoria, si no lo consigo? ¿Los dos dábamos por hecho que los veinticinco intentos-fracasos anteriores fueron fruto de mi escasa “voluntad”?
Una de las tareas de la psicología consiste en descifrar ese misterioso camino que va del claro al oscuro sin aparente explicación. Para hacer frente a las dificultades observadas utilizamos algunas técnicas. En mi arsenal tiene un lugar principal la estrategia del cangrejo.
El planteamiento es fácil, la ejecución no tanto, pero tiene un porcentaje de éxito bastante más alto que el simple deseo como medicina.
Lo mejor es que le permite identificar aspectos concretos y no centrar el éxito o el fracaso en su capacidad humana para llevar a cabo lo que se propone. Cuando esto es así las frustraciones que se acompañan ocasionan más daños que la mera no consecución de lo que se ha propuesto. Por ejemplo, hay una serie de personas especializadas en ponerse trampas de este tipo, a las que luego siguen etapas más o menos largas de descontrol, de entrega, de “total ya que…”.
Quiero adelgazar 20 kg. Dieta estricta tres semanas. Hambre a raudales y sueños con pasteles de Belén con mucha canela. Báscula, espejo y cinturilla del pantalón. Café con sacarina y todo a la plancha,.. Un día discute con su pareja por una nimiedad y se siente mal, entonces llega a la conclusión de que nada de todo ese inmenso esfuerzo ha merecido la pena, así que decide que “de perdidos al río” y se da un atracón…. sentimiento de culpa, abatimiento, autoestima en -3, cortar hilos de comunicación, enfado constante, atracones elaborados en el restaurante “totalyaque”,…
¿Le suena?


