Hace unos días leí un twitter de una colega en la que colgaba esta imagen: "El ritual de la felicidad". Me resultó sospechoso que todo comenzara por levantarse temprano, teniendo en cuenta el alto grado de malestar que me produce tener que levantarme antes de que el gallo haya decidido que ya es la hora. El segundo paso consiste en "Visualizar tu día", que si ya es difícil lo de levantarse temprano, lo segundo puede ser deprimente, luego tengo que hacer un ejercicio de difícil interpretación (¿onanismo físico, mental, autoabrazo,..?), sólo cuando llego al cuarto punto, es decir, mi tostada con aceite y tomate, empezaría para mí el ritual diario de la felicidad, pero ya perdí los tres anteriores y no sé si eso contará al final del día,... Uno a uno, fui analizando los distintos ítem que componen dicho proceso. Recetas generales con las que podríamos perfectamente escribir cientos de libros vacíos. Casi todos centrados en conseguir un bienestar individual como forma de superar el malestar que nos invade. Se me ocurrió entonces, escribir algunas entradas relacionadas con la felicidad, con otra forma de conseguir la felicidad. Si tiene curiosidad puede intentar seguir paso a paso cada instrucción que consistirán básicamente en ejercicios. Comente sus intenciones iniciales, así luego podremos debatir los resultados. Ejercicio 1: La persona que tienes a tu lado. Durante la próxima semana centre sus esfuerzos no en ser más feliz, sino en hacer más feliz a alguien de su entorno más cercano. Puede ser su pareja, su padre, su madre, algún hijo, un amigo,.. Eso le va a requerir cierto tiempo para reflexionar sobre si sabe o no lo que verdaderamente hace feliz a esa persona. Si lo sabe, comience ya; si no, descúbralo primero.
Desde que comenzó la crisis, en Grecia ha aumentado un 20% el índice de suicidios. En nuestro país no existen datos publicados, pero sí sabemos que el consumo de antidepresivos y los ansiolíticos han experimentado un incremento considerable también, igual que la asistencia a consultas psiquiátricas o psicológicas.
Un reciente artículo en la revista "Infocop", se hace eco de una investigación epidemiológica publicada en la revista European Journal of Neurology, cuyos resultados, presentados el el Parlamento Europeo, califican la situación como "una bomba de relojería".
El coste de los trastornos mentales en Europa es enorme. Los trastornos del estado de ánimo encabezan el gasto,113.405.000.000 €, con bastante diferencia sobre el resto.
La conclusión del informe es la siguiente: "El estigma asociado a los trastornos mentales, así como la ignorancia constituyen los principales obstáculos que están impidiendo ver con claridad el alcance de estos problemas y poder establecer medidas eficaces para hacerles frente... Los trastornos mentales constituyen una seria amenaza para nuestros sistemas de atención sanitaria y social, así como para el futuro de la economía europea". Si tiene interés puede ver la investigación aquí.
Otro artículo recoge también el informe "How mental illness losses out in the NHS" (Sobre cómo la salud mental pierde posiciones en el SNS), en el que se habla sobre la reducción de recursos destinados a los tratamientos psicológicos, a pesar de la evidencia de la eficacia de los mismos en los trastornos citados. Este año, la revista OCU publicó a su vez un informe en el que se concluía que "los antidepresivos y tranquilizantes se prescriben en demasiadas ocasiones, a pesar de que el tratamiento de elección para la ansiedad y la depresión debe ser la psicoterapia".
Esta es la situación pues:
- Un sistema que provoca un incremento de trastornos mentales como nunca hemos conocido antes.
- Recortes sustanciales de los recursos comunitarios y sociosanitarios adecuados para hacerles frente.
- Una elevación enorme del gasto farmacéutico derivada de la situación expuesta.
Los datos relativos a los presupuestos del año 2013 son terribles si consideramos la situación de partida referida antes: Sanidad reduce su presupuesto un 22,6%; los desempleados de larga duración perderán su subsidio debido a la reducción de más del 6% en la partida para prestaciones por desempleo, mientras que prácticamente todo el PIB irá a parar a las manos de nuestros deudores, por encima de cualquier otra necesidad, puesto que ya dejaron esto bien atado PP y PSOE con la siniestra reforma constitucional.
INSTRUMENTOS Y CONSECUENCIAS
La crisis actual es sólo la punta del iceberg de un sistema ya enfermo que destruye el futuro de la humanidad a un ritmo creciente con el único fin de acumular dinero y poder en un número cada vez más limitado de manos. La única diferencia sustancial ahora es a quién le está tocando sufrir las consecuencias más visibles, no que las mismas no la estuvieran sufriendo otras personas ya antes.
Atomizar
El capitalismo ha logrado que en lugar de sentir que formamos parte
de una clase social determinada, sea el nivel y tipo de consumo la señal identitaria de las
personas (son las marcas, las viviendas, los coches,... lo visible, con lo que
nos identificamos como grupo), atomizando así a la sociedad civil y
convirtiéndonos inconscientemente en agentes comerciales del sistema: "¿Te
gusta mi nuevo móvil?"
En este escenario, la pérdida de trabajo ha acabado rápidamente con los pocos ahorros disponibles, iniciándose una búsqueda activa de empleo que, en el mejor de los casos tiene como premio puestos temporales, precarios y en muchas peores condiciones laborales que el anterior.
Un paciente me contó que tras no encontrar nada en su ámbito laboral - una gestoría- se decidió a ir al campo a pedir trabajo. Con una recomendación bajo el brazo se acercó a la finca que le habían indicado. El encargado lo miró de arriba a abajo y le dijo:
- Ves a aquella rumana bajita de allí... Pues esa recoge en un día lo que tú en una semana... y encima seguro que protesta menos.
A mi paciente le entraron ganas de decirle una barbaridad, pero se contuvo, y siguió intentándolo:
- Bueno, ¿y en el almacén habría algo para mí?
- No, hijo - le respondió condescendiente-, el almacén es para la familia.
Esta situación y el aislamiento con que se vive, provoca una gran inseguridad que acarrea a su vez, altos niveles de ansiedad, problemas de sueño, inquietud psicomotora,.. En suma, algunos de los síntomas iniciales que encontramos en la consulta.
Mecanismos de control: la alienación
Para desmontar las conquistas sociales se necesita, además de la voluntad política para ello, la manipulación de los medios de comunicación de masas, en su inmensa mayoría en manos del poder financiero, como puede comprobarse aquí. Las excepciones que encontramos no lo son porque cuestionen el sistema, sino más bien por la crítica que hacen a la política que lleva a cabo el gobierno.
Los mecanismos de manipulación y sus resultados están ya contrastados: son simples y básicos. Un ejemplo externo que puede servir de referencia es el siguiente: seguro que usted sabe quién es el presidente de Venezuela, pero muy probablemente no sepa quién lo es de Perú. Si usted no ha hecho nada activamente por informarse de la situación política de uno u otro país, ¿cómo es posible que tenga una idea, imagen y postura formada sobre uno y no sepa nada sobre el otro?
De la misma manera, los mass media convertirán en real lo que muestren, mientras que el resto no existirá o será tangencial. Hacen mal, en este sentido, los medios que circulan por internet o TDT, en autodenominarse "alternativos", porque ese mensaje los convierte directamente en marginales. Son tan reales como los "oficiales", pero afortunadamente, eligen otro punto de vista.
La manipulación implica, por un lado, hacer ver que no hay alternativa, y por otra, buscar un tipo de entes abstractos a los que culpar (yo llamo ente abstracto a todo aquel que haga lo que haga no va a terminar en la cárcel), por ejemplo, la deuda, la inflación, la estabilidad financiera, los mercados,..
Esto es esencial, porque si la situación siguiera igual tras identificar y actuar contra esos culpables, entonces tendríamos que mirar en otra dirección. También podemos meter en este grupo a los "políticos", porque así el sistema se protegerá por una doble vía: evitar que los políticos que tienen una alternativa al sistema sean escuchados y si es necesario, presentar a un fascista que prometa "limpiar" todo lo identificable como causantes de nuestros males: políticos, inmigrantes,..
Hay que distanciar al sujeto de la realidad, la desafección hacia su entorno, a esto lo llamamos alienación. Es una forma de ejercer el control no sólo sobre su vida, sino también sobre su conciencia. Puede leer la novela de Bradbury "Fahrenheit 451" o en su defecto ver la película de Truffaut.
Depresión
Cada persona reacciona de un modo diferente ante la pérdida de empleo, por ejemplo, pero la falta de perspectiva, la falta de conciencia, hace que el tipo de respuesta sea muy parecido cuando se dan las circunstancias adecuadas para ello, como en el caso del desempleo de larga duración.
El shock inicial al ser expulsado del mercado de trabajo puede ser modulado por la percepción de temporalidad de la situación, la realización de cursos, entrevistas,..pero llega un momento, cuando lo imaginado se contrasta con la realidad, cuando esa búsqueda activa de empleo fracasa una y otra vez, tras un periodo (días, meses,..) de rabia e indignación especialmente verbal transmitida a familiares y amigos, comienzan a aparecer los síntomas típicos de la depresión: anhedonia, insomnio, pérdida del apetito, baja autoestima, cambios bruscos de humor, aumentan los problemas de pareja,... síntomas que tienen su origen en los mecanismos citados, no ya en la crisis, sino en la gestión de la misma para conseguir los fines previstos.
Este proceso se deriva de lo que los psicólogos conocemos como "Indefensión aprendida" (ya he hablado en otros posts de esto:viene a decir que si una persona busca una y otra vez soluciones para sus dificultades y no consigue salir, empezará a mostrar síntomas típicamente depresivos).
Este ciudadano o ciudadana es un seguro candidato a quedarse en casa, a no movilizarse. Ya mostré en estepostcomo en cuestión de cinco minutos una profesora lo induce en una parte de sus alumnos.
Las redes sociales
Las familias, las asociaciones, los recursos sociales,... conforman lo que llamamos "redes sociales". Cuando analizamos los acontecimientos vitales estresantes que sufre una persona, siempre contamos con los factores que pueden amortiguar el resultado de los mismos: sus características de personalidad y la disposición y uso de las redes sociales a las que puede acceder.
En la situación actual nos encontramos con un gran debilitamiento del tejido asociacionista y de los recursos sociales (véase más arriba el panorama que se dibuja para el próximo año). Incluso muchas de las ONGs que cubren necesidades que debería estar incluidas en los Servicios Sociales, están al borde de su desaparición. El panorama es desalentador.
Un amigo me decía que la solución pasa por sustituir los expendedores de preservativos por los de psicofármacos.
Un incremento de los trastornos mentales y una disminución de los recursos asistenciales, es, como decía el informe anterior, "una bomba de relojería".
El miedo
Una herramienta paralela a la inserción de las medidas adoptadas es la instrumentalización del miedo. No hay forma más simple de conseguir algo de alguien que dándole al botón de sus emociones. Si usted quiere caerle bien a alguien bastará con que lo halague convenientemente. A mí me marcó "el hombre del saco" y luego "El lute", de la misma manera que actualmente funciona el miedo a"los mercados".
Si quiere ejemplos de cómo se utiliza en tal sentido el miedo puede ver el documental "Catastroika" (El término “Catastroika” ha quedado como sinónimo del intento de destrucción de un país entero a través del sometimiento a los mercados, el desmantelamiento de lo público a costa de toda la población).
El miedo está amparado en última instancia por la violencia, la violencia contra el propio pueblo. Es en sí mismo, una forma de violencia, con importantes consecuencias también para la salud mental.
Para sembrar el miedo hace falta amenazar (Grecia:"si salimos del euro volveremos a la Edad Media") y además mostrar la disposición a actuar firmemente (con violencia física) si es necesario (ya estará al tanto de lo ocurrido del 25S).
Este miedo inducido produce un efecto más duradero y terrible que, incluso la depresión misma. El objetivo es que cale en el imaginario popular, en la memoria colectiva para que sirva de contención en reivindicaciones futuras.
Yo pertenezco a la tercera generación de los que vivieron la guerra civil. A pesar de que mis padres apenas llegaron a conocerla, me transmitieron, como a ellos sus padres, una serie de mensajes que formaron parte durante décadas del comportamiento socialmente aceptado, aún cuando ya no tuvieran razón de ser. Todavía hoy, por ejemplo, no puedo dejar nada en el plato -desgraciadamente para mi incipiente barriga-, porque viví eso durante años, incluso sin que hubiera peligro de desnutrición o de falta de víveres de un día para otro. En la marquesina de mi casa, durante mi adolescencia, mis padres me pedían que bajara la voz cuando hablaba de política, a pesar de que estábamos ya en la democracia.
Imagine cómo afectará en los trabajos, en las reivindicaciones, en la lucha activa,.. el peso de esta emoción.
Algo raro ocurrió, sin embargo el 25S: miles de personas gritaban "ni un paso atrás", delante de las porras y las prohibidas balas de goma.
Conclusión
A pesar de lo expuesto, soy optimista, nunca vi a tantos jóvenes con tanta formación organizarse y estar dispuesto a cambiar la situación actual. A ellos no les llegó nuestros miedos, ellos, como decía un cartel del 15M: "no sabía que era imposible, fui y lo hice"
Hay que arbitrar recursos sociales de compromiso que permitan que los trastornos mentales citados no se conviertan en una epidemia.
Un último apunte: recuerde que la participación es uno de los mejores factores de protección.
Les dejo un vídeo que merece que lo difundan. Mónica Oltra es una política valenciana, portavoz de Coalició Compromís en las Cortes Valencianas. ¿Todos los políticos son iguales? Oyéndola una ve que no, si hace un seguimiento suyo en internet lo confirmará.
Me comenta una compañera que vio, en un bar de Sevilla, un cartel que decía:
PROHIBIDO HABLAR DE LA COSA
Entonces recordé a mis padres,sentados en la marquesina de casa, durante el tardofranquismo, pidiéndome que bajara la voz cuando hablaba de política para evitar que lo escucharan los vecinos. Unos días más tarde, una amiga me sugiere que haga como ella y no hable de política, que es malo para mi salud, según ha podido constatar en sí misma, por lo que ahora ni habla, ni lee periódico alguno y pasa de puntillas por cualquier noticia al respecto.
Me pregunté entonces, cómo funciona este silencio autoimpuesto y el sugerido, en una situación como la nuestra, en la que pareciera que lo lógico sería que todos estuviéramos, cuando menos, no ya hablando, sino gritando. Por ejemplo, en EE.UU., tras hacerse público que, tras una etapa de especulación desaforada, buena parte de las más importantes entidades financieras habían contraído una deuda que en su conjunto era superior al PIB de todos los países del mundo juntos y que el Estado -ese Estado al que el neoliberalismo exige que se mantenga al margen de toda intervención en lo público- había socializado las pérdidas colocando tres billones de dólares para rescatarlas, se ordenó al ejército y a la policía que se prepararan para los disturbios. Pero al final, estos no tuvieron lugar. Apenas conatos aislados. En el mundo occidental, salvo en Grecia, las revueltas están siendo extrañamente pacíficas, a pesar de la violencia ejercida contra los ciudadanos, abocados en muchos casos a la pérdida de su presente y de su futuro.
Es curioso,en este sentido, que en algunos estados americanos, el encarcelamiento de ciudadados a causa del no pago de las deudas contraídas con los bancos haya aumentado un 60%, mientras que el de los banqueros causantes de la crisis que asola al mundo sigue rondando el 0%.
Pero no se habla mucho de ello. No sólo en el bar de Sevilla. Puede comprobarlo. Ni siquiera por twitter u otras redes sociales. Se habla de política, mucho, sí, pero el discurso predominante en estos ámbitos descansa más sobre el papel negativo de los políticos, los sindicatos, etc., en la situación actual, que sobre el sistema que ha sustentado y sustenta la posibilidad de que esto ocurra.
Es decir, hay una serie de "cosas" sobre las que es políticamente correcto estar indignado y que no causan infartos, porque los infartos nacen del debate y el debate sólo se da con la confrontación de ideas. Encabezando las listas de dichas "cosas" están los políticos, así, en general. Todo lo que sea disparar al político o al sindicalista está bien visto, de forma que cualquier partido que haga bandera de la toma de medidas sobre ellos ganará credibilidad y votos. El ejemplo más claro es el de UPyD. También cuando escuchamos a Cospedal (Mario Conde tiene el mismo planteamiento ante las elecciones gallegas)hablar de acabar con la "profesionalización de la política", escucho los aplausos, aunque el 95% de los "políticos" sean concejales que no cobran nada y están disponibles 24 horas al día.
Apuntamos como culpables a los que socialmente está bien apuntar, pero huimos de aquellos otros discursos que pudieran comprometernos a nosotros mismos en el cambio. Es mejor pensar o decir: "La cosa está mal", pero no: "La cosa está mal, tenemos que hacer algo". Pero no hay opción. Los anti-sistema no son los melenudos con mochila que ponen pancartas en los puentes cuando se reúne el G-20. Los anti-sistemas somos todos, porque no podemos ser otra cosa. No es que el planeta no pueda permitírselo y usted todavía no se haya enterado, o que la acumulación de riqueza en manos de 10 implique la pobreza extrema en buena parte de la humanidad, no; ahora las consecuencias del capitalismo ya están llamando a su puerta. Igual no es preciso, aunque sí deseable, que tenga que desplazarse mil kilómetros a gritar contra las injusticias o ponerse delante de la guardia civil ante un desahucio,o sencillamente acudir a la próxima asamblea del 15M de su barrio, pero hay otras formas de participación: tomarse la molestia de documentarse, de ver vías alternativas de información y difundirlas,.. aunque sólo sea no prohibir que se hable de la "cosa" para permitir que desde el debate se clarifiquen las ideas.
Me parece interesante estas reflexiones en ATTAC de Carlos Taibo. En el mismo se habla, entre otras, sobre algunas de las cosas que apunto en esta entrada y que tienen que ver con el paso de estar en casa a integrarse, de pronto, en un movimiento esperanzador, que da respuesta a las necesidades de participación y expresión, y permite debatir, elemento este imprescindible para ampliar nuestra propia visión, la que la mayoría tenemos adquirida a través de la versión oficial.