viernes, 18 de enero de 2013

Resumen de la charla sobre activismo


“Encontraremos un camino o abriremos uno

Aníbal


Desde la psicología, especialmente desde psicología del trabajo, se lleva mucho tiempo trabajando sobre cómo mejorar la eficacia de las organizaciones, especialmente las empresas,  justo lo contrario de lo que ocurre con los movimientos sociales desde esta perspectiva. Una parte de la charla de ayer versó sobre este aspecto.

Estructuramos la charla en el trabajo dentro de las organizaciones, por una parte, y en las acciones desde las mismas, por otra. En cuanto a la primera, dejo aquí un breve resumen:

1. Las organizaciones

- Sólo un 30% de los asistentes suelen participar (hablar, ofrecerse para actividades,..). Esto es así cuanto mayor es el grupo. Obviamente depende también de la experiencia de los asistentes, pero puede tomarse como una regla general.

- El sentimiento de pertenencia se incrementa por algo tan simple como intervenir, hablar. Por eso es importante considerar estos procesos como parte del trabajo diario de la organización.

- No podemos repetir en el seno de la organización lo  que hacemos en las charlas de bar, indignarnos infructuosamente, hay que centrarse en los objetivos para no caer en la regla del 90-10 (90% de indignación; 10% de acción).

- Muchas reuniones provocan reunionitis; pocas diluyen el efecto "grupo". La clave está en dedicar una parte de cada reunión a la planificación de las acciones.

- La formación es imprescindible. Cuando es colectiva y no a base de folletos por email o a través de internet, se fomenta una visión más compartida sobre los objetivos y los medios.



¢Formatos operativos para las reuniones:
Desburocratizar: más acción y menos rumiación.
Pequeños grupos de discusión. El/la portavoz va rotando.
No salir del campo de experiencia de los integrantes
Asambleas para puestas en común y toma de decisiones
Gestión del tiempo de intervención
El/la moderador/a va rotando
Evitar la reunionitis (sólo las necesarias)
Evitar  el sectarismo,los mítines, los ataques a otras opciones, …



2. Sobre las acciones.

Mucho más tiempo estuvimos hablando sobre las acciones, sobre el cómo. Tras cada charla siempre se nos acercan personas a preguntarnos si hay forma de convencer a los demás, de "despertarlos", porque les parece increíble que no esté todo el mundo movilizándose cuando nos agreden de la forma en que lo hacen.

Es difícil "despertar" a quien no quiere despertarse o no sabe cómo, pero hay esfuerzos más simples que están al alcance de los que participan en movimientos sociales: organizar acciones eficaces. Una acción adecuada tiene  mucho más efecto llamada que todos los esfuerzos que podamos hacer para cambiar las creencias asentadas en muchas de las personas que tenemos alrededor.

Perder el miedo, observar que el resultado merece la pena, comprobar cómo son las cosas frente a la realidad que nos muestran los medios, sentirse la esperanza compartida por lo que están a tu lado,.. todo eso sólo se puede conseguir participando.

He aquí otros apuntes de ayer sobre este tema:

¢Cómo enfocar la acción.
Si somos muchos, nos hacemos visibles
Si somos pocos, hacemos ruído
Si no tenemos ni para hacer ruido, apestamos el lugar
Alinsky, 1971


El lenguaje


Mónica Oltra, Diputada en el Parlamento Valenciano, es un ejemplo de utilización del lenguaje y los medios. Rentabiliza cada aparición de forma clara y concreta. También cuando escuchas sus intervenciones, habla como nosotros, no como les han enseñado en la escuela de Londres a muchos políticos para no decir nada. Merece la pena escucharla y aprender de ella.

Damos más crédito a lo que más se ve y a lo que más se oye. Es una especie de heurístico de andar por casa. Nos fiamos de la mayoría, incluso cuando esa mayoría sea un simple busto televisivo transmitiéndola. Son verdades oficiales y nosotros tenemos poco crédito frente al que está dentro del plasma. Hemos de hacer un esfuerzo común para convertir nuestro discurso en algo interiorizable. Debe ser fácilmente comprobable, corto, directo, concreto, personalizar en lugar de dirigir la acción  hacia entes abstractos,..

No es lo mismo llamar a esto "Estafa", de donde se deriva que hay unos culpables, que "Crisis", que no hace referencia a un agente causal identificable. No es igual hablar de "globalización", que parece una idea estupenda para compartir recetas de pan, que "globalización capitalista", que desenmascara el trasfondo de la libre circulación de capitales como eje moderno de los oligopolios. No va a llevarnos al mismo sitio gritar "Todos son iguales; esto es una mierda", que me conducirá directamente a quedarme en casa viendo todos los partidos de la liga, que "Este gobierno no nos representa; nos ha engañado", que provoca que actuemos para darle solución.

La presión

La estrategia debe considerar cómo mantener la presión constante. Es verdad que el propio PP ayuda bastante a esto y que hay días como el de ayer y los que se avecinan, que hacen ellos solos el trabajo de cientos de organizaciones, pero si no se articula una presión constante que provoque una reacción y visibilice la injusticia, el movimiento se agotará por simple cansancio.

Esta paja incrustada en un tronco no es fruto de su capacidad para ello, sino de la presión que ha ejercido el huracán sobre ella.


Expusimos ejemplos de tácticas concretas y de experiencias clásicas y modernas llevadas a cabo en distintos puntos del planeta. Unas con líderes y otras sin cabezas visibles. Se trataba básicamente de ofrecer una visión de cómo tenemos que articular nuestras acciones. Abrir la mente para encontrar nuevas formas, que permitan sumar a personas que no se atreven con las clásicas.

Lo difícil no es que alguien de un kilo de arroz para paliar las necesidades de los más necesitados, sino que se incorpore a acciones en pro de evitar que se institucionalice la pobreza, que nos convirtamos en herederos de la beneficiencia. 


Un breve resumen de algunas acciones clásicas y modernas. Las que planteamos en la charla las dejamos para otro día:

¢Hörður Torfason y una cacerola. Islandia.
¢Octubre 2008. Torfason y 50 amigos  con cacerolas
¢24 de enero, 7.000 personas gritan:“¡Gobierno incompetente!”
¢ Dos días más tarde, el gobierno dimitía.

¢El poder de las alubias: segregación racial en Kodak
Orquesta sinfónica de Rochester.
100 negros pegándose pedos en cada concierto
¢No se puede mear en el aeropuerto: el gueto Woodlawn
Amenaza de ocupar todos los baños del aeropuerto  O’Hare en Chicago 


Una fila de hombres de negro:
¢Manifestaciones relámpago
¢Turkia. Convocatorias por internet.
¢Grupos se reúnen repentinamente en un lugar público,  hacen algo inusual y se dispersan tras un instante.
¢Cientos de hombres vestidos de negro, en fila, en pequeños grupos, en las calles principales de Ankara.

¢No hace falta formar a cada manifestante, sólo a un pequeño grupo de activistas conectados con personas en su entorno. Las ideas se propagan como un virus”  Saad Bahaar.


El grupo de Psicología y Crisis ha crecido sustancialmente desde que lo iniciamos. Espero que podamos multiplicar los actos que llevamos a cabo, organizar el trabajo por barrios y mostrar lo que desde nuestra profesión podemos ofrecer como instrumentos para luchar contra tanta injusticia.

El tiempo apremia, cada derecho que nos quitan costará mucho más recuperarlo que evitar perderlo. No podemos permanecer al margen, es la hora del compromiso.












miércoles, 16 de enero de 2013

Sin sitio para la indiferencia

Como he comentado en otras entradas, un grupo de psicólogos y psicólogas hemos constituido un grupo de trabajo sobre la crisis actual. Cada vez queda menos espacio para la indiferencia y eso nos compete a todos. En algún momento hay que dejar de quejarse y describir la realidad que nos oprime y pasar a la acción.

Hemos impartido charlas en diversos lugares y a distintos colectivos sociales. Mañana, jueves, daremos una charla-taller sobre organizaciones y activismo. Esperemos poder  transmitir lo que sabemos desde nuestro ámbito y que ello sirva para que los esfuerzos de tantas personas comprometidas se acerquen un poquito más a sus objetivos, que son compartidos por muchos de nosotros.


miércoles, 9 de enero de 2013

La estrategia del boxeador


Sólo he tratado a un boxeador en mi vida, o sea, la mitad que a fontaneros, que es otra profesión esquiva a los divanes. Aquel chico tenía una serie de problemas con su pareja, pero curiosamente era capaz de aplicar distintas estrategias asombrosas para resolver sus combates cuerpo a cuerpo. En el debate verbal, no obstante, solía  bloquearse y bajar los brazos.

Un día llegó con la cara bastante magullada. 

- ¿Qué? - me preguntó con intención de sacarme del ensimismamiento que me había producido aquel rostro contusionado.
- Ah, nada - me excusé. Luego dije sin gracia alguna- Imagino que no hará falta preguntarte cómo has quedado.
- Gané - dijo él  tranquilamente.

Ganó. Debió ser terrible, imaginé.

- Una curiosidad, ¿cómo fue el combate?
- Me tumbó tres veces. Yo sólo una, pero fue KO.
- ¡Tres veces! Y cuando te están dando esos golpes que acaban contigo en  la lona, ¿no te pasa por la cabeza la idea de tirar la toalla?

Se quedó pensando, como si le hubiera preguntado por una posibilidad  ajena, extraña.

- No, no,.. me tomo un respiro para pensar en qué me he equivocado, qué he hecho mal. Entonces lo visualizo. Se mueve más que yo, me lanzó un gancho después de... y así...
- Pero te ocurrió tres veces, ¿siempre hiciste lo mismo?
- Sí. La última vez casi no puedo levantarme, pero tenía tan claro que ya sabía cómo vencerle que cogí un último soplo de aliento y me lancé a por él.

Cuando discute con su pareja no es capaz de centrarse tanto en la acción, en los errores que se perciben, en cómo corregirlos,.. en lugar de eso se deja llevar por las emociones, por los reproches, por la carga de saber que están volviendo a discutir otra vez sobre lo mismo, como en una especie de asaltos interminables que se repiten una y otra vez.

Los combates de boxeo tienen unas reglas explícitas, los combates de las relaciones personales, no. Ahí cada uno lleva las suyas propias y pretende convertirlas en las oficiales y además de forma tácita, lo que enturbia aún más el proceso.

Cuando está en plena crisis, tumbado y dolorido sobre la lona, aquel boxeador buscaba las causas y las soluciones. En el otro combate, el desánimo lo abate en el primer repetido asalto.

Sabe interpretar los saltitos, los amagos, la mirada,.. de su rival en el cuadrilátero, pero en casa, en medio de esas cuatro paredes que pintaron de un ilusionante rosa pálido, los gestos, las voces, los silencios,.. son un lenguaje enigmático, teñido con  las propias tristes interpretaciones. Y entonces, el recuerdo de cada encuentro va pesando en el ánimo, los conflictos se evitan o se estira su evitación hasta lo insostenible. Ni hay reglas, ni se aborda la probabilidad de instaurarlas para poder manejar mejor la situación. 

Yo practicaba cierta arte marcial. Después de algunos años me propusieron inscribirme en unos combates de una especie de mezcla de kárate y boxeo que llamaron Full-Contact. Antes de ponerme a practicar quise ver un vídeo. No lograba entender las reglas. Los combates eran terribles, a pesar de las protecciones. "No puedes pensar en el kárate, estas son otras reglas,.. casi como si no hubiera reglas, aquí lo que priva es el espectáculo", me dijo mi maestro. 

Yo necesitaba reglas. Lo aprendí, como casi todo, en el cine. Los buenos tenían unas reglas, una ética holliwoodiana, que aplicaba a rajatabla para evitar conflictos internos. Cuando me peleaba con algún niño y lo tumbaba se me acababa el guión. En ese punto le preguntaba: ¿Te rindes? A lo que el chico, con la cara aplastada contra el suelo, respondía indefectiblemente: "Sí". Ahí debería acabar todo. The End y música de orquesta. Pero él, todos, se levantaba y en cuanto me daba la vuelta para mirar a cámara, llegaba por detrás y me arreaba un mamporro para, acto seguido, salir corriendo. Pero yo crecí con Bogart y ni siquiera Allen me reconcilió con la realidad. El boxeador, aquel único boxeador que pasó por la consulta, también aprendió a manejarse así. Por su edad podría haber aprendido de Shin Chan, pero se ve que el boxeo es muy estricto en la disciplina.

"Te lo vas a pasar estupendamente en los combates", continuó mi maestro 5º Dan. Dejé el kárate y me pasé al ajedrez.

                                                                  Te quiero revoltosa