viernes, 15 de mayo de 2015

15-M: La primavera como instrumento de cambio








Hace cuatro años, una tarde de sábado me llamó un amigo para preguntarme si cogíamos el tren y nos íbamos a la acampada de Sol. Lo preparamos todo en diez minutos, pero a última hora un imprevisto nos dejó en tierra, siguiendo desde la distancia por streaming y a través de las redes socials todo aquel proceso tan sorprendente e ilusionante.

En poco tiempo, cientos de plazas de todo el mundo se contagiaban, igual que la nuestra se había contagiado de otras más al sur. La indignación fue tomando la forma de un grito colectivo, el único con capacidad real de transformación, y la ilusión y el deseo de unirse al proceso, de volver a una batalla común y necesaria, se apoderó de muchos de nosotros hasta transformarla en militante realidad.

Hoy el paisaje ha cambiado, el efecto de aquella concentración sigue presente en nuestras vidas en muchos sentidos, no me voy a extender en ello ahora, algunos de esos cambios los refleja muy bien uno de los partícipes de aquella primavera (http://www.eldiario.es/interferencias/15M-aniversario-politica-futuro_6_387471280.html). Desde el sistema hasta los anuncios de publicidad, han intentado -y en muchos sentidos lo han conseguido- fagocitar la estética para desviar el contenido, pero no han podido volver a meter en sus casas a aquellos que un día se atrevieron a salir. Y ahí estamos, en la lucha.

Cuando alguien me pregunta en la consulta si "lo suyo" (ansiedad, depresión o preocupaciones por determinados problemas vitales)  tiene arreglo, yo suelo decirle que sí, seguro, que va a cambiar, bien fruto del paso del tiempo, bien porque se implique en la tarea. La diferencia estará en que en el primer caso no sabrá por qué y en el segundo tendrá una herramienta para no volver a recaer en el futuro o manejarlo de una forma más eficaz. De la misma manera, mayo de 2011 sirvió para que muchos se dieran cuenta de que había una herramienta que tenía más que ver con el crecimiento colectivo que con el crecimiento personal, con la solidaridad que con el sálvese quien pueda, que la ilusión es  una emoción antagonista al miedo y al desánimo y que crece cuando sientes a alguien cerca de ti, que no te deja caer o que te tiende la mano cuando lo necesitas.

Tres años antes, al iniciarse la crisis había escrito un post sobre el intento de obnubilación al que estábamos siendo sometidos, aquel proceso alienante por el que por un lado veíamos al mundo desplomarse y por otro a los políticos de turno negándolo todo (http://historiasymentes.blogspot.com.es/2008/10/crisis-what-crisis.html ). No tardamosen sufrir con intensidad la verdadera cara de la estafa, esa vuelta de tornillo para resituar la periferia alrededor de un país llamado "mercado", un centro etéreo sin fronteras conocidas, ante el que veíamos -y vemos-  postrarse a los vasallos a los que un día les dimos la oportunidad de traicionarnos.

Después de aquella excursión frustrada al centro de la indignación, mi amigo y yo no nos perdimos ninguna más. Seguimos militando en ese lado tan necesario del fortalecimiento de las bases, de la creación de estructuras, del empoderamiento colectivo,.. Un espacio imprescindible, en el que los cambios son lentos  y los avances se intercalan con las pausas y los retrocesos.

Hubo una presencia física allí, en aquella y otras muchas plazas, y hay otra, menos tangible, que aún permanece en nuestras mentes y que nos lleva una  y otra vez a ese escenario, al de la alegría de vernos y sabernos juntos.

Que nos cunda.



domingo, 8 de marzo de 2015

Mancharse de esperanza

"...ha llegado el momento de cambiar el rumbo de la nave"
José Luis Sampedro


Muy raras veces se abre una brecha en el muro, un espacio por el que se asoma la justicia. Una brecha, en este caso, lograda a base de pequeñas victorias, de mareas de colores, de vernos en las calles como posibles  y no como sombras anónimas.

Tras más de treinta años de gobierno del PSOE en nuestra tierra seguimos a la cola de los principales índices de bienestar social.  En las charlas sobre los efectos de la crisis suelo preguntar quien no conoce un caso de enchufismo en la administración autonómica o local y todavía no me he encontrado una sala en la que alguien levantara la mano. Es otra corrupción, menos visible, más asumida, basada en la visión del partido como una especie de empresa a la que se accede reptando. Quizás por eso el fondo por el que se repartieron tantas subvenciones acabó llamándose "fondo de reptiles".

No voy a hacer una relación de esos indicadores, si usted está interesado o interesada no tiene más que buscarlos.  Tampoco voy a vocear el latrocinio y el espolio al que hemos estado sometidos sistemáticamente desde esa estructura organizada en forma de partido. Se trata en realidad de algo mucho más simple, se trata, digo,  de girarnos hacia los titiriteros y decirles que ya no nos creemos su juego de luces y sombras, que ya queremos salir de la caverna,  que aunque se les llena la boca con la palabra "Andalucía" me suenan distantes, extraños. Los veo en la letra de las comparsas, pero no escribiéndolas ni cantándolas, no son pueblo, están al otro lado, ahí donde no duelen las heridas y ahora ya vivir se ha puesto al rojo vivo, que decía Blas de Otero, y no queda espacio para la indiferencia.

Toca vestirse y salir a la calla a mancharse de esperanza. "...mañana me dispongo a estar contento...", escribió Ángel González, no puede ser de otra manera.