jueves, 15 de enero de 2009

Yo, al fin


Ana me ha enviado, a petición mía, un correo contando su evolución desde la última vez que hablamos de ella.


"Me ha costado algunos meses, pero al fin me he reencontrado. Lo que entonces me parecía imposible, ahora es una realidad. Me duele recordar algunas cosas aún, especialmente haber estado tan ciega. Ahora me conozco mucho mejor. Este tiempo me ha ayudado a conocerme, sí, y a saber lo que quiero y lo que no quiero. Cuando veo la carpeta que tienes con mi caso me doy cuenta de cómo ha ido engordando, en parte porque creo que guardas todos los dibujos esos que haces mientras hablas, pero mucho más por todo lo que he ido escribiendo durante este tiempo. Todas las reflexiones, los pensamientos negativos y luego, por último, el futuro, las cosas que valoro, el camino hacia ellas.

Tengo que decirte que a veces me iba con mal sabor de boca de la consulta. Habíamos acordado que redujera el tiempo de lamentaciones con las amigas, así que estaba deseando llegar a la consulta para llorar a moco tendido. Recuerdo la pregunta que solías hacerme: “¿Suele ocurrirte esto cuando lo cuentas?”. ¡Pues, claro!, pensaba yo, ¡qué me va a ocurrir! ¿Me voy a reír?. Después de lo hablado, sé que se trataba de que tomara distancia con las emociones o algo así, ¿no?. Bueno, que me desvío de lo que me has pedido.

El punto de inflexión ha sido cuando hablamos de cambiar de obsesión. Yo no me sentía obsesionada, pero a lo mejor lo estaba. Entonces me dijiste que tratara de obsesionarme con algo, algo que en algún momento anterior hubiera sido importante para mí. Por ejemplo, conseguir el mejor bonsái de la oficina, hacer sentir a mi amigo () la mejor persona del mundo (más o menos lo es), hacer la foto del puente del Tinto perfecta –qué bien me lo he pasado con esto-, bueno, todas las cosas que me interesaban, estirarlas. Sí, a partir de ahí, no de lo hablado sino de cuando decidí hacerte caso, coger la cámara y el trípode, hacer las fotos, editarlas, enseñarlas, buscar en los foros,…Después, incorporé lo de cuidar a mi amigo (ahora ya algo más, por cierto)… Vi la luz, al fin.

Soy mucho más feliz ahora que durante el último año de relación. Con esto creo que está dicho todo. Te agradezco la ayuda que me has prestado. Lo mejor que te puedo decir es que te siento cercano y eso también tienes que incorporarlo al menú de apoyo que he sentido este tiempo.
Un abrazo. Ana."

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Ana, me alegra saber que has mejorado tanto.
Un beso fuerte. Pedro.

ana dijo...

Gracias, Pedro. Ya hace tiempo que no sabía nada de ti. Hay que ver lo que hace la sala de espera de una consulta, ¿verdad?.
Ana

Anónimo dijo...

Me das una envidia terrible, Ana. Yo vivo en un pueblo pequeño y aque el unico contadcto con el mundo es internet. Me marido me dejo hace mas de un año y yo estoy todavia luchando por salir de este pozo.
un abrazo fuerte

SERGIO dijo...

Hola Walden, gracias por tu visita por mi blog. La casualidad y la red permiten encuentros y descubrimientos estimulantes. Me alegro de haber llegado hasta tu blog.

Un abrazo

Walden dijo...

Gracias, Sergio. A mí me ha gustado mucho el tuyo, también me ha dado la posibilidad de acceder a otros que me han resultado igualmente enriquecedores.
Un saludo.