jueves, 3 de junio de 2010

El psicólogo más gracioso del mundo


He estado increíble esta tarde, pensé al recordar la risa contagiosa que habían provocado mis comentarios. Era una sensación rara teniendo en cuenta que tengo cara de estar de permiso del seminario y que a veces, aunque pocas, hablo en serio, y que incluso cuando decía cosas como “esto le va a costar cierto tiempo quitárselo”, a la persona no le desaparecía la sonrisa. El primer paciente fue un niño, uno de mis amigos hiperactivos que tocan-abren-cierran-preguntan y se sientan en el sillón de relax a meditar sobre el sentido de la vida un segundo, antes de ir corriendo a la salita a pedirle a la madre un kiwi. El resto fueron adultos. ¡Vaya, el tiempo se está estabilizando!, concluí.

Es reconfortante saber que tienes tanto poder de contagiar optimismo. Ni en las facultades ni en los cursos te preparan para ello. Nadie te lo vende. La vida te lo da o no. Tus padres te dejan unas semillitas y tú decides si las siembras. He conocido a hijos ceñudos a pesar de tener como padres a optimistas crónicos. Intentas que vean el lado bueno de lo malo, el punto humorístico de la muerte o al menos, de saber que la vas a palmar indefectiblemente, los drogas con alcohol o con discusiones sobre los canalillos del verano,… no hay forma. No puedes enseñar al que no quiere aprender. Por suerte a la consulta vienen con la mente más abierta.

Yo mismo no he podido para de reírme en alguna ocasión y eso es peor, especialmente si la persona no ha tenido esa intención. Pero no puedo controlarlo. Recuerdo a un paciente que me preguntó:

- ¿Usted se lava las manos antes de comer?
- Pues sí
- ¿Y cómo me explica que todo el mundo se lave las manos antes de comer y nadie se las lave antes de orinar, sino después?

Era la primera sesión y pensé que estaba hablando en broma, para eliminar la tensión inicial. Luego pude comprobar que no.

Hace años se publicó un libro llamado “Optimismo inteligente”. En buena medida se hacía eco de una corriente de investigación que hasta entonces escasa dentro de nuestra profesión: la psicología de la felicidad. Lo de la coletilla “inteligente” viene a dar por supuesto que si usted es optimista sin datos es que en realidad, posiblemente, sea un iluso (o un memo, puestos a insultar). Como yo. No necesito muchos datos para ser optimista. Es una droga barata que sé dónde se vende. Así, durante esos diez o veinte minutos en los que estoy procesando la información recabada durante la tarde, recogiendo los papeles, guardando el pc,… no paro de echarme flores. Diga lo que diga, haga lo que haga, los pacientes salen con el sol en el rostro. Es como ser el psicólogo más gracioso del mundo.
El niño me toca la cabeza y me dice que la tengo más grande que la suya, pero que él tiene más pelo. Los adultos se marchan casi disculpándose por no poder contenerse. No hay nada más sano que reírse, tranquilizo. Finalmente voy al cuarto de baño, me paro en el espejo. Una pegatina verde de Zespri aparece estampada en medio de mi frente.

21 comentarios:

Mar dijo...

Y donde dices que tienes la consulta? jejeje yo no soy optimista, creo, porque a veces parece que si que lo soy... bueno, desde que tengo a mis hijos soy más alegre... aunque suelo ahogarme en un vaso de agua....
Un besote

Walden dijo...

Jo, Mar, con esas recetas me resulta increíble que no seas optimista. A mí me alegran. Estoy muy interesado en el proceso previo, ya me contarás.
Un beso para ti.

Ali dijo...

Realmente eres gracioso, aunque no tengas nada pegado en la frente, jaja.
Un beso.

Walden dijo...

Creo que puede ser terapéutico salir a la calle con una pegatina de Zespri en la frente. Voy a pensar si lo incluyo.
Un beso.
P.D.: Tengo muchas ganas de seguir leyendo tu blog, me está enganchando.

Marta dijo...

Hace tiempo que no pasaba por tu casita y ahora me he tenido que poner al día.
Me gustaría que hablaras un poco algún día, si no te importa jiji, de trastornos sexuales, que no he encontrado nada, ¿no tratas estos temas?
Te imagino con la pegatina y me parto, pero yo creo que te habría avisado, jaja. ¡Que pacientes más malos tienes!
Un besiiito.

Angus dijo...

Me gustan tus últimas entradas. Un saludo.

Irreverens dijo...

Bueno, no te quejarás, los Zespri son los mejores kiwis del mundo, ¡jajaja!
:D

Oye, si eso, cuando me sienta pelín "chof", te mando un correíto y me animas, ¿no?
:P

Besos recordatorios...

La chica de la farmacia dijo...

¡Vaya! De verdad que eres bueno, porque tu risa se contagió hasta Buenos Aires. Me encantó leerte justo hoy. Me encanta coincidir.

Siempre fui optimista por demás, ilusa, o como sea que lo considere el resto; pero hace algún tiempo he notado que la gente se empeña en volverme pesimista. Y con esto me refiero a todos los ámbitos que te imagines. Pero no podrán conmigo, pese a que algunos días siento que el mundo se vuelve en mi contra, suelo rebelarme... ¡y me vuelvo contra el mundo!

Argentina es el país con más psicólogos en el mundo... y el más gracioso reside en España. El año pasado tuve la posibilidad de irme a vivir a la Madre Patria. ¿Vives lejos de Málaga? Me encantaría salir con el sol en el rostro, así como tus pacientes. Aunque, para eso, sólo me baste leerte en un día frío y triste como hoy.

Un gran beso, Padrino. Sigue siendo un placer visitarte y leerte, entre mate y mate, así... optimista.

Alís dijo...

jajajajaja
yo me creía a pies juntillas que eras el psicólogo más gracioso del mundo. Lo sigo creyendo a pesar de la pegatina, o quizá por ella. Si se atrevió a pegártela será por algo.
Repito, porque ya te lo he dicho antes: yo acudiría feliz a tu consulta, aunque no sé si tratas a pacientes felices...

Disfruto muchísimo leyéndote
Un beso

Walden dijo...

Marta: sí que son malos, jaja. Un beso.
Angus: Gracias, a mí me está gustando mucho tu blog "Charcos paralelos", estoy leyéndolo, ya te comentaré. Hacen falta muchos como el tuyo. Un saludo.

Walden dijo...

Irre: ¡Escribe algo en tu blog, anda! No te hagas tanto de rogar.
Sí, puedes mandarme un correo para los momentos chof, por email soy aún más gracioso, jaja. Un beso.

Walden dijo...

Ahijada!!! jo, creí que ya habías abandonado la vida virtual. ¿Cómo van los estudios?
Me cuesta creer que pueden conseguir transformarte en pesimista con esa vitalidad que transmites.
Vivo cerca (relativamente) de Málaga, en Andalucía. ¿Te arrepientes de no haberte venido?
Me alegra mucho saber de ti.
Un besoabrazo.

Walden dijo...

Se admiten personas felices. De hecho creo que voy a poner una consulta para personas felices, a alguien tendrán que contárselo.

Un beso.

La chica de la farmacia dijo...

¡Hola (de nuevo) Padrino!

Como dice Jean Claude Van Damme, y a mi me encanta repetir, "retroceder nunca, rendirse... jamás", así que, aunque carezco de tiempo para sentarme a escribir, cada vez que pueda me daré una vuelta para leerte y regresarte ese besoabrazo que me encanta porque me hace bien.

Los estudios bien. Es difícil, porque son las últimas cátedras y tomarme un año sabático ahora pesa :( pero le dedico muchas horas diarias y voy bien :)

¿De verdad transmito vitalidad? Jooo, eso es la primera vez que me lo dicen. ¡Gracias! Me gusta saberlo. Pero, como bien dije, no lo conseguirán fácilmente,

Vayamos al punto del viaje. ¿Si me arrepiento? A veces sí y a veces no. Sí porque hubiera sido una linda oportunidad de conocer, de trabajar en una farmacia española y de, bueno, todo lo que ello implica, ¿verdad?. Y no porque me hubiera ido en un momento de tristeza, y hubiera pasado un mal momento. Digamos que no estaba lista.

Espero que te sirva la respuesta. A mi me sirve contarte y hablarte... ya sabes, me voy con el sol en el rostro. Es más, te confieso ;) que me voy Sol.

Un besoabrazo enoooorme y una sonrisa grande. ¡Hasta pronto!

PD: Me sumo a la consulta de Alís de pacientes felices con gusto :D

Frabisa dijo...

Claro, tú de esto sabes mucho más que yo, pero uno nace con unas particularidades que te inclinan hacia uno u otro lado de la balanza y a partir de ahí, la inteligencia emocional es fundamental. Es estupendo ser optimista y en tu profesión imagino que aún más, pero hemos sido tocados con la varita mágica y somos responsables de ese optimismo?? no estoy muy segura.

besitos, Walden

irene dijo...

Es un lujo tener esa virtud, yo me esfuerzo muchas veces por desechar el pesimismo, pero no siempre lo logro. Creo que el optimismo vale más que el mayor de los tesoros.
Los niños son una gozada, cada vez me gustan más, tienen unas ocurrencias...
Es agradable leer entradas optimistas, gracias.
Un beso, Walden.

Historias de Mujeres dijo...

Walden tu blog está cada día mejor! Hasta me han dado ganas de ser más optimista, ja,ja,ja.
Saludos enormes
Gabriela

Isabel dijo...

Hola Walden!!

Me parece muy interesante tu blog...vendré de visita.

Me has dejado un comentario en mi esencia al que te contesto, que si, me encanta la fotografía (ya tenemos algo en común)
Y sobre tus vacaciones te diré que si tienes opción de alargar tus días lo hagas, pues resulta ser un paraíso...tiene algunas playas que parecen vírgenes y podrás encontrar en esta isla, desde total tranquilidad, hasta toda la marcha que puedas aguantar.

Solo has de saber por donde moverte, pide información en la agencia de viajes y mira en internet.

Espero que lo pases muy bien...a la vuelta nos contarás.

Un saludo.

mariyesus dijo...

quién te ha dicho a ti que no eres gracioso??pq a mí me haces reír tela...y es cierto, de tu consulta se sale con el sol en la cara, aunq el día esté nublado. G R A C I A S

María dijo...

Descubro tu blog, y me quedo ojeándolo, me parece interesante.

Saludos.

Melània Figueras dijo...

A veces me pregunto si los optimistas realmente tienen vocación de psicólogos. Es que a veces, son tan serios.... (los psicólogos, no los optimistas). Así que encontrar post como los que escribes, me hace pensar que no me equivoqué de profesión.
Hasta pronto