jueves, 1 de marzo de 2012

Cómo acabar con el mundo




Los seres humanos se distinguen principalmente por dos características, el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar oponible; la primera permite al ser humano almacenar gran información, el pulgar oponible el movimiento de pinza de los dedos, y la manipulación de precisión. Esta combinación le da al ser humano oportunidades de mejora en el planeta, entre ellas…cultivar tomates.
Jorge Furtado. La isla de las Flores.
Tengo una fe inquebrantable en el ser humano. Bueno, por lo menos eso es lo que podría deducirse de las discusiones con mis amigos. Por otra parte, ¿cómo podría ser psicólogo si no?

A veces, no obstante, cuesta mantenerse en el camino. Ya comenté en un post anterior mi teoría sobre la concatenación de las mentes obtusas; una especie de organización sin ánimo de lucro que lucha desde hace años por destruir a la humanidad, pero con herramientas más sutiles e intangibles que las armas nucleares. No es que tengan un plan secreto, la gracia es que ni ellos mismos son conscientes del empeño que ponen para apagar la llama de la humanidad lentamente.

Existen otros subgrupos, igualmente desorganizados pero con igual capacidad centrípeta para provocar el caos  con una aceleración uniforme. Si trabaja en una oficina de la administración pública podría, por ejemplo, mirar a su alrededor, concretamente a sus  jefes. ¿Cómo han llegado hasta ahí? En su despacho hay cinco personas, y el jefe resulta ser el más  inepto. ¿Es una casualidad? Piense en el edificio, en la empresa en su conjunto. ¿Se repite la tónica? Sí, es preocupante.

Por encima de ellos están, habitualmente, (afortunadamente no siempre), las mentes obtusas, esos que son capaces de facilitar, e incluso promover, el ascenso de estas personas  ante el desconcierto generalizado.

Bueno, esto ocurre en algunas organizaciones, pero¿ imagina que también ocurriera en política? Políticos que llevaran el dinero público en el bolsillo del chófer para que sufragara las necesidades que fuesen surgiendo, otros que hubieran nacido para cobrar no importa de qué empresa, hubieran o no trabajado ene ella, que decidieran quién o quién no puede trabajar en un organismo público, que viajaran en coche oficial hasta para ir a la barbacoa del secretario general y se gastaran los bonos de gasolina en su coche particular, que consiguieran que una manifestación contra la corrupción apareciera en los medios de comunicación -los suyos, por cierto- como una manifestación contra el recorte de sueldo,...

Sería terrible para la humanidad que al albor de un mecanismo cuatrianual, en el que un 38 por ciento de la población va a votar, una parte de esos señores se dedicaran a este proceso siniestro de destrucción de la humanidad, o lo que es casi peor, de la razonable ilusión de todos nosotros  de  vivir mejor que nuestros padres. Menos mal que eso no ocurre.

Pero, vamos a ir un poco más allá, imaginemos que la cúspide de los obtusos, los egobtusos de una zona determinada, se reúnen con sus chóferes respectivos y llaman a un par de psicólogos para que les ilustre sobre el mejor plan para destruir el mundo, pero mientras eso llegue que puedan contemplarlo como Nerón, en una bacanal.

- ¿Qué hay que hacer? - preguntarían.

Entonces los psicólogos sociales les explicarían que sería fundamental intentar desprestigiar la política, hacer creer que no hay otro mundo posible, dominar los medios de comunicación, utilizar convenientemente el lenguaje para camuflar la realidad, por ejemplo, para describir "hundir a Grecia", utilizar reiteradamente eufemismos como: "rescatar a  Grecia", así la gente podrá imaginarse a unos señores aguerridos y misántropos tirando de una liana gigante para salvar al efebo de las arenas movedizas. Sería importante también, dirigir los mensajes al hígado y a la amígdala, o sea, -tendría que aclararles- sembrar el miedo y la incertidumbre, porque con el miedo ellos actuarán en manada y la manada siempre sigue al que se proclama guía y para conseguir ser guía es suficiente, entonces, con que señale a la fuente de peligro, sea o no real. Ojo, -remarcarían- convendría dar algo, algo, por muy miserable que sea ese algo, que se tenga mucho miedo a perder y que cueste muy poco ganar, así siempre se podría amenazar con que si llegan otros se perderá lo ganado.

- Jo, pero todo eso no podemos hacerlo nosotros solos.

No, -les tranquilizarían estos señores- hace falta crear un grupo afín, que se lo crea todo, una mezcla de clientelismo e idealismo, que esté dispuesto a pegar carteles y a defender el ideario ante quién lo cuestione sin plantearse si lleva o no razón en lo que cuestiona. Es una tropa fácil de conseguir.

- Entonces, sólo nos falta... la financiación.

Vaya, para solucionar eso igual tienen que ir a la otra barbacoa. Allí no necesitarán que los acompañe el chófer.

Mientras haya personas, asociaciones, partidos políticos, militantes de base,... que sean capaces de moverse, de salir a la calle, de abandonar el escepticismo, el  nihilismo y  todas las posturas  - acaben en -ismo o  en aso- que justifican el no hay nada que hacer;  mientras esas personas, se llamen Chomsky o Manolo Martínez o Jorge Furtado, sigan apostando por el futuro y gritándolo en todos los foros y los jóvenes salgan a las plazas y entretejan una barrera con sus brazos frente a la indiferencia; mientras eso siga existiendo, tendremos que seguir creyendo que estos pocos obtusos, aviesos o inconscientes, no podrán acabar con los del telencéfalo altamente desarrollado.





http://www.ver-documentales.net/capitalismo-una-historia-de-amor/


8 comentarios:

Isabel dijo...

Estupenda reflexión y documental,Walden.

Cantaba Facundo Cabral:
"Hay medio mundo esperando
con una flor en la mano
y la otra mitad del mundo
por esa flor esperando"

Lo que no se puede ignorar es que el hombre es un lobo para el hombre.
Pero no entiendo por qué son siempre los mismos corderos los que van al matadero...

Decía el otro día un escritor famoso:"El borrego sumiso, con el cuello bajo la cuchilla del matarife, sólo se equivoca una vez. Cuando pone el cuello".

Muy interesante tu reflexión,amigo,pero yo me pregunto ¿son seres humanos esos "egobtusos realmente?
No, sólo son lobos siempre insatisfechos.
Un abrazo esperanzador, a ser posible... :-)

Ana dijo...

Desde la indignación que corre por las calles me pregunto si hay alguna salida. Si podemos seguir teniendo fe en que nos haremos mejores.
Hoy estoy altamente pesimista. Malos tiempos para la esperanza.

Walden dijo...

Qué buenas citas, Isabel, me las copio.
Sí, por cierto, un abrazo esperanzador. Somos más.

Walden dijo...

Ana: Que la indignación recorra las calles es ya un motivo para la esperanza. Lo malo sería que la indignación estuviera adormecida con los cantos de sirena y el marca, que buena parte ya lo está.

Un beso.

Coraline dijo...

que texto más inspirador.. yo creo que he perdido la fe en la humanidad, creo que se desmorona cada día un poquito más, y supongo que seguirá siendo así hasta que las personas aprendan a ver más allá de si mismas, demasiado egoísmo, supongo..
y no, la verdad que nunca se me ha ocurrido escribir poesía, no se si se me de bien jeje, aunque todo es intentarlo
un beso grande! :)

Walden dijo...

Coraline: Yo creo que ya escribes poesía. Espero que cambies ese pesimismo: la diferencia entre un pesimista y un optimista, es que el segundo actúa. Seguro que puedes hacer algo.

Un beso.

Irreverens dijo...

Comparto hartazgo, ya lo sabes.
Y creo que hago bastante, en el sentido de que me informo tanto como puedo por vías no oficialistas y con sentido crítico.
También apoyo todas las campañas que puedo, con firmas y difusión.
Por otra parte, soy socia de Amnistia Internacional, Acnur y la OCU... En fin, que me siento preparada para entrar al abordaje en cuanto suene el grito de alarma.
:)

Un besote, Walden.

Walden dijo...

Lo sé, Irre, ese conejo irreverente nunca fue del agrado de la oficialidad vigente.
En ello estamos.
Un abrazo.