martes, 5 de marzo de 2013

Ansiedad: La voz sanadora

- ¿Y si cuando salga de mi casa se me cae un avión encima?
- ¿Y si el ascensor se cierra y no puedo salir y me asfixio?
- ¿Y si me bloqueo y no me sale la voz?

¿Cómo reaccionaría usted si su pareja, por ejemplo, le dijera algo de esto?



Los familiares, parejas y amigos  perciben con claridad meridiana que lo que atormenta al paciente es algo irracional e intentan  hacerle comprender al mismo por todos los medios que aquello no tiene sentido. No entienden por qué no se limitan a tranquilizarse, sin más, y ponen fin a ese sufrimiento estéril.

Pero los propios pacientes también son conscientes de esa irracionalidad -en caso contrario estaríamos hablando de otra patología- y ya han intentado una y otra vez tranquilizarse infructuosamente.

- Estoy harta de decirle que se tranquilice- me comenta la pareja con gesto cansado -, pero no me hace caso.

Desde hace años utilizo una técnica que denomino: "La voz sanadora".  Reconozco que si viera un libro que se titulara así  no me lo compraría ni muerto, pero un día descubrí que a determinados pacientes este tipo de nombres les funciona como una especie de catalizador, ampliando las expectativas y el deseo de ponerla en práctica, y ante tal evidencia opté por dejar de hablar de autoverbalizaciones y otros palabrotas y colocar enunciados más descriptivos y esperanzadores para denominar a determinadas técnicas.

La voz sanadora tiene poco que ver con esa voz racionalizadora que intenta convencernos de lo erróneas de nuestras apreciaciones en esos trances. No funciona cuando nos lo dicen y tampoco cuando intentamos decírnoslo a nosotros mismos. El efecto esperado de la frase: "Me voy a tranquilizar", suele ser el de un incremento paradójico de la ansiedad. Como ya he comentado en otros posts sobre ansiedad, reducir el nivel fisiológico asociado tiene más que ver con lo que hacemos que con lo que nos decimos (o nos dicen).

- Imagínate que la ansiedad, ese temor que experimentas, es un niño pequeño al que tienes que consolar. Apenas puede entender lo que le dices, así que te limitas a intentar aliviar su malestar por otras vías, la cercanía, el tono de voz cálido, el contacto físico,... Necesitarás un espacio, un rato dedicado exclusivamente a proteger, a sanar ese temor, sin intentar vencer ni convencer. Esa voz está dentro de ti, la has utilizado muchas veces con los demás, ahora tiene que guiarte a ti, dejar que te seduzca ese tono tranquilizador. Puedes utilizar la imagen de un bebé de pocos meses alterado por un ruido extraño o por alguna incomodidad que no puede explicar pero que se traduce a través de su llanto o de su gimoteo. Basta con que te centres en hacer que se calme, sin prisas, con paciencia,...

Esto es algo similar a lo que utilizo. Muchas personas me piden que lo grabemos para poder utilizarlo en casa, pero lo que me interesa -no sólo porque mi voz de pitufo enfadado es poco terapéutica - es que sea su propia voz la que graben y que finalmente no necesiten un audio, sino que la utilicen directamente. Entonces la técnica cobra toda su intensidad y eficacia.






13 comentarios:

Irreverens dijo...

¡¡Qué bueno!! :D

Tomo nota del método por si un día puedo pasárselo a alguien.

Mil besos, Walden.
Ando muy dispersa todavía... pero bien.

Walden dijo...

Estoy a la espera de ver cómo resuelves el cambio anunciado.
Un abrazo.

PD.: Ve dando pistas, que estoy intrigado con el proceso.

Ana dijo...

Pues yo, a diferencia de Irreverens, tomo nota del método por si me lo puedo pasar a mí misma, la Ansiosa con mayúsculas.
Un abrazo.

Ella dijo...

Yo siempre he sentido que no ayuda en nada que te digan "tranquilizate", a mi me dan ganas de matar cuando me lo dicen, así que ya no me quejo con quienes me rodean y me limito a encerrarme en un baño a llorar hasta que me deshidrato o me quedo dormida. Solo así me tranquilizo yo. Aplicaré su método desde hoy :)
Me dio mucha curiosidad eso de la voz de pitufo enfadado...

Rune Cárter dijo...

Yo lo necesito utilizar hoy, ya. He descubierto que sí, en determinados momentos, no hay que ser racional ni tratar de entender ni nada, hay que calmar o calmarse. Y es más efectivo intentar mimarse y calmarse así (aunque no sé exactamente si entiendo lo que dices me he formado mi propia idea, no tan cerca de lo que comentas del bebé) que tratar de relajarse "a la orden". Una cosa que me calma mucho, aprendida en yoga (aunque la profe dice que no es nada de yoga pero lo hacemos en clase), es simplemente respirar con las manos debajo de los sobaquillos, los brazos cruzados sobre el pecho y la mano bajo el sobaquillo contrario, y sientes algo parecido a un abrazo tranquilizador. Yo creo que es parecido a lo que se sentía cuando te cogían de bebé por debajo de los brazos. Sea lo que sea, a mí me calma.
Gracias por compartir tus ideas...

Walden dijo...

¿Ansiosa con mayúsculas? Una sorpresa.
Ya me contarás.
Un beso profe.

Walden dijo...

Sí, es justamente lo que comentas, Ella, ese mensaje de "tranquilízate" siempre me ha parecido más dirigido al que lo verbaliza que a la persona a la que se lo dirige.
Seguramente cuando ya estás tan mal es porque llevas un buen rato así.
A ti te ha llamado la atención lo de la voz de pitufo y a mí lo de que llegues a quedarte dormida en el cuarto de baño.
Ya resolveremos ambas cosas.

Walden dijo...

Eso que dices, Rune, se lo suelo comentar a las personas que están alrededor, les pido que se dejen de cháchara e intentos infructuosos y que se limiten a abrazar, que es un carminativo natural sin efectos secundarios.
El problema es que muchos hombres, por ejemplo, no saben abrazar a no ser que sea una especie de pre-contacto sexual.

Me ha gustado lo del autoabrazo, sí. Lo incorporo.

Espero que a estas alturas ya estés mejor.

Un abrazo, aunque no sea calmante.

Cinta de la Villa dijo...

Hola Juan, estoy visitando tu blog.
Un saludo

Rita dijo...

Tengo una amiga que sufre de agorafobia y ansiedades varias y en el momento mismo del ataque, lo mejor desde luego es mostrar calma y esa voz sanadora, normalizar la situación y dar mucho cariño, pero jamás alimentar sus miedos con cara de preocupación.
Pero en los momentos previos de hipocondria, esos de pensamientos negativos del tipo "no voy a poder hacer esto por si me da el chungazo", lo que mejor le va es cortar lo de hinchar el globo de la ansiedad y chafarle sus argumentos con un "¿y qué si te da el chungazo? te recompones y listo". No soy psicóloga, pero a base de acompañarla, voy aprendiendo.

Walden dijo...

Simplemente perfecto Rita.
Un saludo.

Melània dijo...

Hola Walden, que gran técnica. Y le sumo lo del auto-abrazo y lo de pinchar el globo. Aprendo mucho de todos tus comentarios...
Voy a intentar usarlo para las rumiaciones, a ver si funciona. Os cuento la semana que viene.
Besos a todos

Melània dijo...

Hola,
utilicé la técnica del globo y a mi cliente le gustó mucho la idea (la encontró muy divertida). Gracias a todos por lo que nos enseñáis cada día