miércoles, 7 de octubre de 2009

Ritmo


Me gusta salir a hacer fotos buscando un motivo concreto: un color, tonos de cielo, calcetines, baldosas, ritmo,.. El ritmo es uno de mis motivos fotográficos preferidos. Está ahí, esperando a que lo veas.

En la consulta también hay ritmos. Son ritmos no fotografiables, inasibles e intangibles. Sólo existen si eres capaz de construirlos.

Canon en Re mayor, Johann Pachelbel



Para bailar esta pieza se necesita que cada miembro del ballet interprete el mismo papel una y otra vez, como si hubieran descubierto el paso sublime y cualquier otra opción sólo pudiera destrozar la obra. Los ves bailar y te gusta, adivinas que tras el preludio aparecerá el nudo, con más fuerza y también con más conflictos, pero no, no avanza, se queda ahí, en un bucle, que diría Buenafuente.


Without you, versión de M. Carey


La cantante de la orquesta empezó cantando esta canción. Los comensales estaban acabando los postres y los novios vagaban de mesa en mesa entregando con la derecha y recogiendo con la izquierda. Ellos se miraron con complicidad y salieron decididos a la pista vacía a bailar su canción. Románticos y empalagosos a partes iguales, se entregaron a la balada con los ojos cerrados, apoyados uno sobre el otro, levitando por efecto de esa emoción que te vuelve ingrávido, ajenos a los quinientos invitados, al zigzagueante ir y venir de los camareros, a los padrinos y a los novios. Una comunión perfecta. Apenas sabiendo lo que la canción ya adivinaba: que algún día no se levantarían a bailar, no cruzarían la mirada cómplice ante la misma canción, que un martes, a las siete, estarían sentados uno junto al otro en otras dos sillas delante de un psicólogo con gafas y cara de cura circunspecto.
“But I guess that's just the way
the story goes”

Peer Gynt Suite No.1, Op.46 - 1. Morning mood, Eduard Grieg


Peer está sentado sobre está montaña roja travestida de sillón de consulta. No quiere bailar con nadie, quizá hubo un tiempo en el que se dejó llevar por todos los bailes, por todas las melodías, pero ahora parece disfrutar de esta nueva brisa silenciosa. Al menos eso dice. Viene a librarse de las ataduras, no a recuperar a aquel otro que algún día fue, aquel que vivía libre sin necesidad de vocear su libertad. Me levanto y pongo el primer movimiento en el picú y lo dejo sumergirse en su destino.



Wonderful tonight, Eric Clapton


Ella le dijo que tenían que hablar. No hablaron, o más bien siguieron hablando de sus cuitas cotidianas de intendencia, esas que permiten alargar la convivencia sumida en un contrato tácito de organización: él tira la basura y plancha; ella hace la comida y recoge a los niños.
Si te dicen: “Tenemos que hablar” ya sabes que tu relación está en peligro, o lo que es peor, que no te has dado cuenta hasta ahora de que tu relación estaba en peligro.
El baile de la despedida es más traumático que el de la ilusión, es más un tango que un vals, te alejas sólo en apariencia, en el último momento tiran de ti hasta caer de nuevo en los mismos brazos, y quedarte cara a cara, en un nuevo intento de mirarse a los ojos.
Suena en el mp3 subcutáneo aquella canción de Eric Clapton, cuando "ella estaba maravillosa". Entonces me levanto y les doy un ficus traidor para que lo cuiden. Es una maceta preciosa, de un verde que invita al optimismo. La tierra está llena de partículas de nitrógeno y durante un tiempo no hace falta nada especial para sentirse orgulloso de ella, al poco, no obstante, comienza a palidecer, aumentas el riego, lo disminuyes, lo cambias de sitio, más sol, menos sol, posos de café,… nada. Se acostumbró a la melodía que rezumaba el nitrógeno, aquellos sonidos que se fueron diluyendo en el fondo de la tierra de la maceta, esos que ahora son pálidas manchas en el negro compost. Sólo si descubres a tiempo ese pequeño componente que apenas salpicaba aquí y allí la tierra, aquel que un día sirvió para que resplandecieran las hojas tersas y carnosas mientras la llevabas satisfecho a tu hogar, sólo entonces tendrá mi querida maceta alguna oportunidad.

7 comentarios:

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

¡Soy la primer! Me ha gustado mucho tu entrada, Mr. Desde la elección musical hasta la temática y las palabras empleadas. Brindo por el Canon y me muero con el Wonderful tonight. Un gusto pasar a leerte, Mr. Walden.
Cuídate y sigue cuidando de las plantas. En Mr. Jones Country, cuando se nos muere una, compramos otra...
LADY JONES

Walden dijo...

Siempre tan amable, Lady. Tengo un jazmín de Madagascar que estaba a punto de morir, amarilleaba y apenas le quedaban hojas. Un día descubrimos por azar las piedrecitas blancas y su papel enriquecedor. Creo que tú eres un poco así para muchos blogs (y que te voy a contar del sufrido transeunte atropellado). Gracias.

Marta dijo...

Pero tu crees que nos damos cuenta o no de cómo bailamos, Juan.

un beeesoo, Marta.

Barbarella dijo...

Hello Walden!
El ritmo...todo un temazo.
De todas las canciones, el Canon es mi preferido, parece que se repita sin más, pero está tan lleno de matices, de voces que se añaden...
Un abrazo.
B.

Walden dijo...

No, creo que en general no nos damos cuenta de cómo bailamos, Marta. A veces la gente te lo dice pero tampoco creas que hacemos mucho caso.

Bienvenida de nuevo, Barb. La comunidad bloguera ya te echaba de menos. Un abrazo.

Frabisa dijo...

Me gusta mucho la foto, yo también soy una entusiasta de los ritmos y de las texturas en fotografía.

saludos

Walden dijo...

Gracias, Fabrisa. Efectivamente, a mí me pasa eso también con las texturas. Me gusta salir cuando el sol está bajo buscándolas.
Un beso.