miércoles, 4 de noviembre de 2009

¡¡No me da la gana!!


Abandono. Me rindo. No puedo más. Lo he probado todo y tengo una terrible sensación de derrota. Antes luchaba porque el sentimiento de culpa no me permitía postrarme en mi desaliento. Es mi hijo, tengo que seguir intentándolo, tiene que haber alguna forma… Frases como estas me impulsaban de nuevo. A lo mejor si… Nuevos-repetidos intentos; el mismo triste resultado.
La distancia cada vez es mayor. También con mi pareja. No nos ponemos de acuerdo. Nos arrojamos el enfado como si así lo pudiéramos expulsar de nuestras entrañas. Te sientes sola, entonces. Incomprendida, preguntándote qué has hecho, en qué te has equivocado. Se lo he dado todo. Le he comprado de todo. Ya no queda nada a lo que aferrarme, algo que pueda utilizar como un último chantaje. Un juguete, un objeto, alguna novedad con pantalla y teclado,… El valor se fue perdiendo dentro de la abundancia.

Lo veo arder por dentro, siempre exigiendo, siempre descontento, enojado,.. Fuera es diferente. Sus amigos dicen que es un tío de puuuuta madre. En casa rezamos para que llegue de buen humor, para que no haya tenido ningún contratiempo, para que el escalón no le juegue la mala pasada de engancharle la suela del zapato, para que la fruta esté lo suficientemente madura y no lo obligue a estallarla contra la ventana, para que el televisor no cambie la programación, para que…
¿Cómo he llegado hasta aquí? No lo sé. Me pierdo en los recuerdos, en los pasos. No me da reparo decir que siento más temor que amor. El día a día ha acabado horadando la esperanza, la ilusión,… soy como un hueco con piernas, aquellas largas piernas que me paseaban a saltos por la vida, pobre sostén ahora. Lo siento. Abandono. Me voy. Junto a esta nota encontrarás las llaves. Todas las llaves. Las que abren, las que cierran, las que arrancan y las que paran, las copias de las que abren y las copias de las que cierran. Ninguna me sirve ya. También te dejo tu frase preferida de todos estos años: “¡¡No me da la gana!!”. A mí tampoco, mira, algo aprendí.

16 comentarios:

Gabriela dijo...

Qué dífíciles pueden resultar algunas situaciones. Cada vez que medito sobre la crianza de mi hijo prometo ocuparme en lugar de preocuparme. Y a veces también pienso que hago las cosas mal y por eso el pequeño hace berrinches, pero sabes qué, muchas otras me doy cuenta que responde de esa manera porque se lo doy todo, sin límites. Cuando empiezo a poner límites es probable que me sienta mal. Luego sé que ha sido lo mejor.
Saludos.
Gabriela

Montserrat Sala dijo...

Querido amigo: no se si lo que cuentas, es algo que te està sucediendo o és algún relato terrorífoco o de ciencia ficción.
Prefiero creer que és lo último, porque sinó vas arreglado. Siendo sicólogo, creo que estos problemitas, deberias resolverlos facilmente, sin más. Seguro que has lidiado toros de mayor envengadura. Perdona, si me meto. Hoy buscando entre los bloggers, te he encontrado.

Frabisa dijo...

Quizás lo hayas escrito como un relato de ficción, pero estoy segura que está basado en la más pura y cruda realidad.

Pobre mujer, no sabe que aunque se vaya se lleva el problema. Siempre sucede así, si no resolvemos lo que nos aqueja, nos acompañará siempre.

Ella mismo lo dice, le ha dado todo, se ha acostumbrado a que la mejor forma de querer es darlo todo, GRAN ERROR. Educar es decir NO, poner límites, la gran palabra, LÍMITES. Pero lo fácil es ceder, darles todo para que no protesten, no den la lata, no molesten.

Y claro, de aquellos polvos vienen estos lodos.
Si al final tampoco se trata de hacer un curso en OXFORD, si a nadie nos han enseñado a educar a nuestros hijos, pero hay algo que es básico, y es el SENTIDO COMÚN.
Yo he tenido hijos siendo muy jovencita, a menudo digo en tono jocoso que mis dos hijos y yo nos hemos criado juntos, y no he sido una madre excesivamente severa (si fuesen los hijos del vecino, seguro que lo hubiese sido, pero yo lo había parido) pero hay un A-B-C que jamás me he saltado y en eso he sido coherente. Y hoy en día son hombres, hechos y derechos y los tres hemos crecido de modo que nos sentimos orgullosos del camino recorrido.
Pero, claro, nadie ha dicho que educar es fácil.

un beso

Walden dijo...

Gabriela: el problema nunca es el berrinche sino la respuesta de los padres al berrinche. Está bien eso de cambiar preocupación por ocupación. Un saludo.

Montserrat: el relato está basado en una historia que alguien trajo a la consulta. No es mi caso, pero ser psicólogo no garantiza que no vayas a tener problemas con tus hijos. Gracias por la visita. Un saludo.

Frabisa: Esa persona no se marchó. En realidad este fue el punto de partida, no el final. Podríamos decir que su hijo no es que haya cambiado mucho, pero ella sí. Por otra parte te diré que dependiendo del temperamento y la personalidad de los padres y de los niños, la educación puede ser más o menos fácil. Si conoces a alguna persona con hijo hiperactivo verás que no depende sólo del sentido común su educación. Un beso.

Frabisa dijo...

Hola, Walden! Paso a contestar tu pregunta en mi blog. Para que las fotos se vean tan grandes, un amigo me ha cambiado la plantilla, no es dificultoso si se sabe hacerlo, yo no me atrevía porque corría peligro el que me cargara todo lo publicado, así que no puedo ayudarte en ese sentido.

Respecto a si conozco a alguien con hijo hiperactivo, sísiisiisisisi, mi hijo el mayor, era un torbellino (y hoy con 30 años sigue sin parar quieto ni un minuto). Un niño inteligentísimo y con avidez de aprender e investigar constantemente, le costaba mantenerse tantas horas sentado en el colegio, pero eso no me ha parecido que tuviese que ver con las buenas formas y el buen comportamiento, por tanto entendió siempre que "no todo vale". Y no digo que nos respete a su familia, voy más allá, siente veneración y un sentimiento de protección absoluto hacía su hermano (que ya tiene 27 años) y sigue actuando como hermano mayor, adora a sus abuelos y aunque vive en Barcelona, hemos de tener cuidado en no transmitirle ningún mensaje que le pueda preocupar sobre nosotros o coje un avión y se presenta en un par de horas aquí. Sigue siendo inquieto, como lo era de pequeño, pero canalizar ese exceso de energía también es responsabilidad de los padres. En mi caso, ocupaba su tiempo libre con parque, sitios donde pudiese correr, andar en bicicleta, que jugara al aire libre y cuando llegaba a casa, agotado, hacía los deberes y a las 9 de la noche caía como un pajarito. También te digo, mis hijos (y yo siempre trabajé) nunca estuvieron solos en la calle, siempre una mirada atenta les cuidaba y vigilaba. Y ha habido (en la adolescencia y sobre todo con el mayor) algún momento de mayor tensión, momentos en los que te prueban y en los que has de mantenerte firme y los hemos solventado. Jamás he querido ser amiga de ellos (y tenemos una relación DIEZ, ahora son mayores) nunca he olvidado que he sido, soy y seré, su madre.

un beso, Walden

AnuKa dijo...

Hola Walden, he llegado hasta aquí a través del blog de Frabisa (Verdades y mentiras...) Aun no he tenido tiempo de leerte con detenimiento, pero así, por encima, me gusta y si no te importa me quedo y te sigo. Coloco tu blog en mi lista.
¡Saludos!

Walden dijo...

Fabrisa: indagaré sobre lo de las plantillas, gracias. Tener las cosas claras ayuda mucho con los hijos, incluso cuando son niños difíciles.

Anuka: Quédate el tiempo que quieras, a partir de las cuatro ponemos pastitas para hacer más llevadera la visita. Un saludo y gracias.

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Mr! qué te voy a decir... pues que el no me da la gana de Baby por ahora se resume en pataletas con lloros y vueltas y vueltas por el suelo intentando darme penita... a veces lo consigue... Yo desde luego cuando era hija, llevé el "no me da la gana" hasta el último día de convivencia... ¿en qué momento se llega a esto? exceso o defecto???
Un beso Mr., me hiciste pensar.
LADY JONES

Marta dijo...

Uf como se me han saltado las neuronas recordando. Es duro.
Gracias de todas formas por hacerme cuestionarme las cosas.

Walden dijo...

Lady: ahora es el momento de pararse, no sea que tu baby le de por imitar a su mami. Un beso.

Marta: Sí, viene bien reflexionar. Afortunadamente, algunos niños parece que se crían solitos. Un abrazo.

Historias de mujeres dijo...

Es cierto Walden lo que me decís. Te cuento que mi hijo de tres añitos, hasta hace un mes no quería dejar de usar los pañales. Cada vez se ponía peor, porque los enchastres eran grandes. Y entonces yo me enojaba mucho. Un día me dije basta y no mencioné más el tema. Cada vez que lo cambiaba lo hacía con paciencia y sin quejas. Días después me preguntó "mami, no vas a llorar más. No te vas a poner triste. " Le dije que no. Una semana después dejó los pañales solo. Se levantó, se puso ropa interior, usó su inodoro y chau tema.
Saludos.

Walden dijo...

jaja, muy bueno Gabriela.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Pienso que la educación de los hijos es complicada, requiere mucho amor, paciencia, comprensión y algunos ingredientes más.Soy de las que piensa que con el "no" también se educa, aunque hay veces que cuesta más decir no que decir sí.
Esto va mejorando, es el segundo comentario que hago.Te doy una pista a ver si me conoces, mi nombre empieza por P.
Un saludo Walden.

Walden dijo...

¿P? ¿Primavera que se ha colado en otoño?
Imagino que serás Pepi y que dentro de poco tendrás tu propio blog.
Gracias por escribir.

Jeanne dijo...

Otro tema
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Cual es esa pregunta sobre Virginia ??? Ahora me has dejado con la curiosidad encendida ;-)

J-

Walden dijo...

Hola Jeanne. Hace muchos años compré una antología de literatura inglesa en dos voluminosos tomos. Por aquel entonces leía a la Woolf y también a Joyce (será que soy adicto a lo de los monólogos interiores, así que me fui directo a la época de ambos, pero sólo encontré a Joyce. Busqué por todas partes y nada. Dudé en cuanto a su nacionalidad. Pero no. Sin embargo, ahora mismo, al responderte a esto he pensado en otra posibilidad que tendré que explorar cuando llegue a casa: ¿no será que viene por su nombre de soltera?
Jo, voy corriendo de vuelta a casa.