miércoles, 11 de noviembre de 2009

Revolución

El estado de las cosas puede cambiar de muchas maneras: por el peso del tiempo, por el empuje de los insatisfechos, por la decisión de los interesados,… y también por el corte radical, por la revolución.

¿Quiere usted la vía rápida o la lenta? (Ya saben, mi pregunta preferida)

Todo el mundo entonces, parece un revolucionario. “Quiero cambiar ¡ya!”

- Primero necesito que llegue aquí un día y me diga que todas las personas de su entorno le dicen que lo encuentran mejor.
- Pero… eso lo puedo conseguir incluso fingiendo.
- Pues finja.

Entonces la persona deja de quejarse, o hace el viaje soñado, o regala una rosa, o habla de los buenos tiempos,… Cambia… por fuera. Los demás están sorprendentemente contentos y comienzan a enviar a nuevos pacientes a la consulta. Pero el usuario está sentado en una silla y sigue observándose, mira sus miedos, la sensación de ahogo, la ira, la apatía,.. todo aquello que aún sigue identificando en su interior y un día me pregunta cuándo le tocará a él.

- Ahora ya tiene “engañado” a todo el mundo, puede permitirse centrarse en usted.
- ¿Y cómo lo hago? Me da miedo todo; no tengo ganas de nada; todo me parece horrible,..
- Tómese un 10x10.

La parte más fácil de todas las revoluciones siempre ha sido la toma del Palacio de Invierno. Lo difícil viene después. Hay que instaurar un nuevo orden. El cambio se manifiesta en lo cotidiano, en el nombre de las calles, en el color rojo de otras fiestas del calendario, puedes pintar las paredes hasta que vuelvan a perseguirte por las nuevas pintadas y puedes hablar de todo aquello que el miedo antes sólo te permitía susurrar. Pero ahora toca cambiar las estructuras, cambiar las gafas de mirarse hacia adentro.

En un curso de dibujo en Internet puede leer esto:

El cerebro humano se encuentra dividido en dos hemisferios, con capacidades y aptitudes diferentes y complementarias. El hemisferio izquierdo es el que se ocupa de lo lógico, las estructuras , el orden, el análisis. El hemisferio derecho, es el intuitivo, el que percibe la totalidad, el irracional. Para dibujar debemos liberarnos el control que ejerce sobre nuestros actos el hemisferio izquierdo, y dejarnos llevar por la parte libre e intuitiva.

Después te ponen unos ejercicios en los que tienes que dibujar un objeto puesto del revés, para evitar que la imagen que tienes de ese objeto interfiera en el acto simple de repartir líneas y curvas por aquí y por allá. O te piden que dibujes los huecos en lugar de los objetos. El resultado final siempre es asombrosamente mejor.

Puede aprender que el “ahogo” es una consecuencia de la forma de respirar justo en ese momento. Ahora viene el tramo final revolucionario: hay que cambiar aquellas cosas que le llevan a vivir con ansiedad, convirtiendo ese "ahogo" en algo tan desagradablemente familiar. ¿Se atreverá a tomar La Bastilla?

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, walden, a mí me cuesta mucho ese último paso, por alguna rezon creoq ue deberia desaparecer todo el malestar. Y el caso es que muchas veces no noto ansiedad y cuando la noto ya no es igual, pero me rebelo porque vuelva a aparecer. No se si me explico.
un abrazo y gracias por estar ahi siempre.
M.A.

Leonor dijo...

EStoy con M.A. cuesta hacerse a la idea de que estar bien significa que algunas veces vas a notar otra vez esas sensaciones.
Un abrazo Juan.

Walden dijo...

M.A.: Si sigues exigiéndote las cosas de la misma manera, tu cuerpo responderá como está preparado para responder. Luego, cuando lo notas te "rebelas" porque parece que es algo que hace sin tu consentimiento. Cambia lo que puedes cambiar. Tu cuerpo funciona estupendamente. Un abrazo y gracias a ti.

Leonor: El comentario anterior vale para lo que comentas tú también Lena, aunque sé que no lo vives igual. Otro abrazo.

alicia dijo...

hola Juan, ¿qué hay de nuevo?
Hace tiempo que no escrito nada pero que conste que sigo leyendo el blog. Me acordé y me hizo gracia lo de los libros pesadiiiiisiiimos en el brazo y que pensé, este esta pirado,jajaja.

Ahora también veo la pregunta de la primera cita, ¿rápida o lento? y como pense pues rapido, claro (una que es revolucionaria)

A veces echo de menos los ratos en los que te sortaba todos los problemas y tu te ponias a dibujar esos garabatos, jaja

Bueno, un abrazo cariñoso.

La chica de la farmacia dijo...

Uy, el cambio interno. Creo que soy demasiado cobarde para cambiar. El cambio y yo no nos llevamos bien.

Claro que a veces deseo que hagamos las paces y que él me ayude, pero no soy tan valiente, y de nuevo a llevarnos como perro y gato.

Bueno, esto es sólo a veces, depende de mi día y de cómo me trate el mundo, porque la mayoría de las veces me siento feliz así, como soy.

Llegó un momento en el que me dije: "No requiero cambio", y fue cuando aprendí a convivir conmigo misma a la fuerza. Uff, no sé si esto sea bueno o malo, pero, en fin... Es lo que hay, decimos en el Sur.

Ahora me quedé pensando seriamente en ello. ¿Estoy bien así?

Un abrazo Walden. Gracias por recibirme en tu lugar.

Te dejo un poco de primavera...

Walden dijo...

Alicia: un abrazo, sigo haciendo garabatos.

Chica de la farmacia: Ese es el estado habitual de la mayoría de lo seres humanos, con las riñas entre las intenciones y las conductas. Gracias a ti por la primavera.

Frabisa dijo...

Walden, ¿qué pasó con un comentario que hice hace un par de días?, es que no lo veo y con la parrafada que eché, puaffffffffff.

Lo has llegado a leer?

Walden dijo...

jooo, pues yo no lo he visto por esta casa, vaya pena.
Gracias, en cualquier caso. ¿Has dado ya alguna patada o se te va pasando?

Frabisa dijo...

Bueno, visto que mi comentario se debió de evaporar, voy a dejar uno nuevo, a ver si con mejor suerte.

Creo que es muy difícil de cambiar el carácter, no tan complicado modificar hábitos. Ésto último es cuestión de voluntad. Si nuestra vida no nos satisface podemos cambiar de fórmula, aunque sea probando a hacer cosas distintas hasta dar con aquellas que nos haga recuperar autoestima y satisfacción.

No sé si le puedo llamar revolución, pero si algo no está bien, me parece que lo mejor es cortar e intentar descubrir una persona que nos guste más cuando nos miremos al espejo. Lo peor es dejarse ir, quejarse todo el día pero no hacer nada para cambiar nuestra penosa realidad.
Al final, buena parte de lo que nos pasa es responsabilidad nuestra. (menos que se salten un semáforo en rojo y te destrocen el coche, obvio:))

un beso

Walden dijo...

Gracias por el doble esfuerzo, Frabisa. Incluso los hábitos son difíciles de cambiar. Fíjate en la cantidad de cosas que se quieren cambiar los lunes del año y las pocas que se consiguen. Hay que descubrir el eslabón de la cadena en la que se falla para ir soldándolo.
Un beso.

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Mr! soy lo peor! perdón, perdón! casi no llego... revolucionada! estoy revolucionada! en fin...

Cambios interiores... es como quejarse constantemente de que todos están a tu alrededor gruñendo y siendo injustos contigo y blablabla y no ser consciente de que si el mundo entero está en completo desacuerdo contigo igual es que tú eres la que no estás de acuerdo con ninguno... ¿me explico?

Me gustó el tema, me hizo pensar y recordar la terapia de la vida y los años cuando se cumplen para bien.

Un beso grande grande porque esta vez me pasé de tiempo...
LADY JONES

Walden dijo...

Hola Lady, ya he visto que andas muy ocupada. Un beso del mismo tamaño.