viernes, 9 de abril de 2010

Con la ayuda de Dios



Un amigo suele decirme: “Dios cura y tú cobras la minuta”. Se ve que lo leyó alguna vez y le hizo mucha gracia y como tiene mala memoria me lo repite con insistente asiduidad.
No es que uno no se encomiende a Dios ante algunos casos implorando que le acuda rápido una solución a la cabeza, pero claro, tener a Dios y a tus pacientes dando vuelta por las neuronas al mismo tiempo no parece lo más aconsejable durante una sesión.

No, nunca llegué a incorporar a Dios a la plantilla, pero sí a otro factor común que viene a tener el mismo poder ubicuo que Él.

En su libro “Las capacidades de la familia. Tiempo, caos y proceso”, Ausloos comenta que al cambiar de consulta y tener que atender a muchos más pacientes se vio en la obligación de pasar de citas semanales a citas quincenales. Estaba preocupado porque la sobrecarga le impedía atender a sus pacientes tal y como lo había hecho hasta entonces, teniendo en cuenta además, que es lo que aconsejan los manuales al uso para un buen número de trastornos.
Para su sorpresa, el resultado fue muy similar, no había diferencias significativas, a pesar de la disminución del número de citas.

Algunos pacientes me piden que les de más tiempo y a otros les aterra tener dos o tres semanas por delante sin apoyo terapéutico. El tiempo como aliado o el tiempo como enemigo. En realidad, de lo único que se trata es de qué hago durante. Cuando el paciente entiende que la solución está en la consulta, el transcurrir de las horas le resultará amenazador porque no sabrá cómo manejar lo que le pudiera ocurrir, o más bien, porque cree que tiene que hacer algo con lo que le ocurra. Ignora, probablemente porque no conoce a mi amigo, que en realidad basta con encomendarse al Grandísimo y pagarme a mí.

Mi amigo no confía en la medicina ni en la psicología, ni siquiera en Diós, pero sí en el efecto que tiene el tiempo sobre toda célula que se mueva en alguna dirección. Ahí tiene una certeza científica irrefutable: “Algo pasará”, sentencia.

Dice que sus momentos de felicidad y de recuperación de la misma están más relacionados con la dolce far niente que con cualquier otra receta. En el fondo es un nihilista egodistónico, pero no dejo de reconocer que el respiro que te da el tiempo, cuando estás perdido entre la maraña sintomatológica de la familia que tienes enfrente produce un honda sensación de alivio.

16 comentarios:

Carol Guerra Hidalgo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Jjajaja, tiene que ser gracioso ser tu amigo, Mr, ¿te dicen algo? pues tú les diagnosticas locura transitoria, esquizofrenia o lo que sea (que yo no sé...) y te quedas tan ancho piruleteando por ahí, jajajajaj.
pd. yo me río pero en esto lee que me gusta cómo explicas todo, ok?
LADY JONES

ÓNIX dijo...

La mayoría de los Doctores que conozco sólo creen en la medicina, dejan a un lado la fe...

Ojo, sólo la mayoría, con eso no quiero apuntar que todos...

Pero siempre me ha causado curiosidad que cuando por alguna razón pierden al paciente dicen que son cosas de dios, que hicieron todo lo posible pero no estaba en sus manos...

Es complicado no?

Mis saludos...

Te dejo mis links, la puerta de mis portales siempre espera abierta...

http://losdesenfocados.blogspot.com/
http://ununiversodeideas.blogspot.com/

Walden dijo...

Lady: jaja, sí, a veces más de uno cree que entre cerveza y cerveza estoy etiquetando comportamientos, ozú, qué aburrimiento sería ser psico a jornada completa. Cuando me dicen algo, me defiendo o lo acepto como cualquier hijo de vecino.
Un beso.

Walden dijo...

Onix: Bueno, esas atribuciones (si acierto es cosa mía, si fallo es cosa de Dios) son anti-depresivas, así que a todos los doctores que conozcas que la apliquen seguro que no cogen nunca una depre. Mala cosa para mí y mis colegas.
Un saludo.
Me voy a pasar por tus casitas, gracias por visitar la mía.

Historias de Mujeres dijo...

Hola Walden, más allá del análisis de tu texto, por cierto interesante, creo que lo mejor es que puedas tener amigos con quien compartir aunque se piense parecido o diferente.
Buen fin de semana.
Gabriela.

Frabisa dijo...

Ya sabes que cuando hay confianza.... da asco, jjajajajjaja, así que tu amigo se aprovecha de poder hablar con libertad.

Yo tampoco mezclaría a Dios con la medicina, si acaso de apoyo complementario, uff, no sé, dependerá siempre de como es el paciente.

un beso, Walden

Alís dijo...

Qué interesante lo que dice tu amigo y qué interesante lo que dices tú. Lo que me hace deducir que lo realmente interesante es vuestra conversación. Debe ser de ésas que te dejan algo, incluso mucho.
Por cierto, que con esas charlas con los amigos se ahorra mucho dinero en psicólogos...

Un abrazo

Isabel dijo...

Sí, es curioso que algunos necesiten la ayuda de Dios para algunas cosas y otros recurran simplemente al paso del tiempo...;al fin y al cabo, se dice que el tiempo "todo" lo cura(yo diría "casi" todo).
También podríamos considerar que el tiempo es, a su vez, el "dios" de nuestro tiempo...

A veces alivia,a veces apremia; difícil ponerse de acuerdo al respecto.
Sin embargo creo que la mejor manera (y muy saludable por cierto) de pasar el tiempo es hacerlo rodeándose de buenos amigos...
O leerte...;que no es perderlo, en absoluto..;-)
Un abrazo y buen domingo.

Walden dijo...

Gabriela: pues sí, esa es la clave. No hay casi nada como compartir un rato agradable. Para eso casi siempre es mejor tener puntos de vista diferentes sobre las cosas, si no suele ser bastante aburrido. Un abrazo.

Fra: Bueno, tengo que decirte que la frase es un antiguo chiste que se utiliza para cualquier tipo de actividad y que mi amigo no es que no crea en lo que yo hago, sino que no que sirva para nada la psicología en general, ni la medicina en particular. Luego, antes de una presumible comida copiosa lo veo tomarse una pastillita, jaja

Walden dijo...

Alis: jaja, sí la gente que es capaz de charlar de todo suele tener menos necesidad de psicólogos. Tu comentario me ha sugerido un tema para un próximo post.
Un beso también para ti, Alis

Walden dijo...

Iabel: Bueno, yo desgraciadamente soy ateo, así que no creo que pueda solicitar ayuda celestial. En cuanto al tiempo, también desgraciadamente, y como han podido comprobar prácticamente todas las personas que acuden a la consulta, no les ha servido lo suficiente, necesitan algo más que el mero paso del tiempo porque antes estaban mal y ahora están peor. Para muchas cosas servirá, para otras...
Gracias por tu comentario, te devuelvo el cumplido porque tu espacio es de esos ratos que te hacen llevarte un tiempo saboreando lo que acabas de leer.
Un abrazo.

nadaq dijo...

...jajaja
...tiempo sin leer un post con este exquisito sentido del humor
(...será porque llevo mucho sin leer post?)...bah...no creo :))

...chapeau!

Esther dijo...

¡¡cómo me he reído!! Recuerdo cuando me decías aquello de Dios es más lento pero si no puede pagarme siempre es una opción, jajajaja. Lo he contado muchas veces y mis amigos me decian que menudo psicologo,jaja. No, en serio, tengo que darte las gracias porque ya sabes como llegue y al final... ya ves, recupere el snetido del humor. Menudo ateo,jaja.
Me alegra leerte de vez en cuanto.
Un abrazo

Walden dijo...

Nadaq: gracias, tiene que ser eso seguramente, jaja. Un saludo.

Walden dijo...

Esther: ¡qué de tiempo sin saber de ti! Sí, recuerdo el paso de la tristeza extrema, pasando por la de duda sobre si habías acertado con el sitio y la persona a lo de reirte de lo que te pasaba. Comprendo que entre Dios y yo la elección fue difícil, pero Él también tiene sentido del humor, si no cómo explicaríamos lo bien que nos lo pasamos aquí debajo.
Un abrazo.