viernes, 14 de mayo de 2010

Cómo hablar con Dios (y que le responda)



En nuestra tienda tenemos una serie de productos con poca salida. Posiblemente influya en ello que no estén a la vista, porque, dicho sea de paso, son como de contrabando. Uno de ellos es la posibilidad de interactuar con alguna deidad, a elección. Cuando pequeñito, rezaba al pie de la cama acompañando la oración con la cara de bueno que tuvieron a bien suministrarme mis padres. Al cabo del tiempo fui cogiendo confianza, por lo que me aventuré a hacerle una serie de preguntas al Señor, como por ejemplo, si Joaquina llegaría a hacerme caso o si podría aconsejarme algún truco efectivo y definitivo. Esperaba la respuesta un rato, con los ojos cerrados, pero el resultado siempre era desalentador.

Lástima que no me hubieran llevado a un psicólogo.

- No quiero una solución. Quiero disponer de hilo directo con el Solucionador.

Eso le habría pedido. ¿Para qué tres deseos pudiendo tener la varita? Pues no, los clientes llegan y te piden un deseo. A nadie se le ha ocurrido todavía solicitar algo con más trascendencia. Si usted, como imagino, es un fiel lector o lectora del Antiguo Testamento, igual le ha resultado curioso encontrar a tantos buenos ermitaños hablándole abiertamente a Dios y, lo que es más sorprendente, a Éste respondiéndoles con camaradería. El secreto es simple: el hombre se despide de su familia, con su cantimplorita de piel de camello rellena de agua como único sustento, para pasar una temporada en el desierto, que es por donde parece que Él se deja caer más fines de semana. Tras un tiempo de ayuno Dios se le aparece y comienza la conversación. El resto ya lo conoce.

En la anorexia el centro de interés no es la trascendencia metafísica, sino su propio cuerpo. Tras ese ayuno sostenido, la alteración de su esquema corporal es muy resistente al tratamiento. Piense. Su esposo ermitaño vuelve a casa con tres pliegos anotados con mandatos divinos directos recogidos durante la conversación. Convénzalo de que fue una alucinación.

Una vez puse un par de libros sobre la báscula. Cogí un caramelo del bol y le pregunté a una chica con anorexia: “¿Qué crees que ocurrirá si lo pongo encima de los libros?”, “Subirá unos gramos”, acertó a decir. “¿Y si te lo comes tú?”, “¡¡Uf, el azúcar engorda mucho, seguro que se me nota enseguida!!”, respondió azorada.

Lo malo es que esta chica llega a la consulta queriendo permanecer así de delgada, lo que acarrea que en su intento de mantenerse, empeore. Ese es el camino que ha elegido para sentirse feliz. Me resultaría más fácil ayudarla si me pidiera que le recetara directamente felicidad, sin aditivos, colorantes o intermediarios.

¿Necesita alguna receta?

15 comentarios:

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Esta vez te diré que te he leído, que pasé por tu pisito, pero que no soy quién para opinar de este tema. Buen ejemplo, como siempre. Duro.
LADY JONES

Isabel dijo...

Un asunto realmente difícil,Walden; he conocido un caso cercano,incluso a mi hija llegó a tentarla,sin llegar a mayores,por suerte.

Estos temas me recuerdan, en cierta medida, al castigo físico de la vida religiosa para alcanzar la perfección a los ojos de Dios.

En este caso ,como en el anterior, la perfección nunca tiene límites...
Siempre se puede dar un paso más...

Terrible y cuánto dolor para las familias...

Tenemos esa fea costumbre de crear "dioses" para todo; el cánon de belleza impuesta,el abuso del culto al cuerpo, la intatisfacción personal,la inmadurez que nos rodea,la inseguridad...
Son miles de razones para intentar refugiarse en uno de esos "dioses" que, con un poco de suerte, acabarán crucificándonos también...

No me gustaría estar en tu lugar en casos así,amigo; pero si estás ahí es porque sabes muy bien lo que haces,aunque sea complicado.

Necesitamos recetas para el alma,amigo...

Un abrazo.

Alís dijo...

"Si hablas con Dios, es religión.
Si Dios te contesta, es esquizofrenia".

Creo que si nos perdemos en el desierto sólo con una cantimplora de agua será fácil que Dios coleguee con nosotros.
Y supongo que queremos felicidad, pero por la vía que deseamos, no apartándonos del camino que creemos correcto aunque sea el peor.

Interesante tu forma de exponerlo. De la anorexia, en particular, prefiero no opinar.

Un beso

Anónimo dijo...

este tema es durísimo, pero mucho más lo es salir.
La perfección no existe y esto en estos tiempos que vivimos es algo muy difícil de digerir. mjesús

Frabisa dijo...

Has tratado el tema como mucha delicadeza pero ese tacto no le ha restado dramatismo.

Yo soy una ignara en estos temas, aquí el maestro eres tú, pero los temas de coco me parecen terriblemente complejos de curar. Si te rompes una pierna, es fácil, te escayolan, un tiempito, luego el fisio y listo, pero si se te ha metido alguna mala idea en el pensamiento y no eres consciente de ello, o te ayudan o el drama termina siendo familiar.

No, yo de momento no necesito ninguna receta, pero calla que yo con lo mío tengo bastante ::))) que cuando visito a mi oncóloga cada tantos meses, hasta que no salgo de allí no tengo sonrisa. No pienses que todo es felicidad, siempre hay rollos en la vida.

besitos

Walden dijo...

Lady: Un saludo.

Isabel: Lo que sufre la familia sólo es comparable a lo que sufre la persona que lo padece, que lo hace por partida doble. Parece que nunca van a salir del hoyo. Terrible. Cada vez tenemos mejores recursos y tratamientos. Aún así,...
Un beso.

Alis: Más o menos así. Dios te puede contestar sin llegar a ser esquizofrenia, sólo un episodio transitorio debido a cómo se encuentra tu cerebro en ese momento. La falta continuada de alimentos, determinadas sustancias y ver mucho telecinco pueden causar ese tipo de fenómenos.
Un beso virtual.

MJesús: Sí, es difícil rechazar lo que por otra parte están intentando demostrarte a todas horas. Si no eres más perfecta es que hay algo que todavía no has comprado. Yo lo compro todo, por si acaso. Un abrazo.

Frab.: Con lo que comentas sobre ti entiendo esa vitalidad que observo.
Ya hace tiempo que me di cuenta de que no todo es felicidad. Un beso.

Irreverens dijo...

Bueno, es que lo que (yo creo) que está pidiendo a gritos es, precisamente, poder ser feliz con su "ser". Justo lo que ella misma se está negando.

Cuando todo en tu vida parece estar fuera de tu control, acabas por centrarte en un único aspecto sobre el que sí puedes ejercer la más férrea disciplina: tu cuerpo.

Ojalá que esa chica empiece a comprender pronto que ella es más, mucho más que su masa corporal.

Besos

Walden dijo...

Un comentario muy acertado, Irre. Muchas veces no es exactamente así, comienza por modelos familiares o de amistades de insatisfacción permanente con el propio cuerpo a través de dietas, comentarios, etc., luego asocian el malestar que sienten con esos comentarios referidos a su cuerpo, así que actúan sobre lo que identifican como problema.
Un abrazo.

Barbarella dijo...

Me gusto el tono literario de "con su catemplorita de piel..", veo el gesto imitando al chavalin.
Jo!!!! quiero decir y no digo..
Recetas del alma!!
aprender a cocinar con lo que tengo..
pedir un plato de 300 calorías que sea light!
verse delante del espejo, sin mentiras!
No voy a liarla más...
Un besazo.
B.

Walden dijo...

jaja, vale, a vuelta de correo te mando las recetas, Barb.
Un beso.

Mar dijo...

En mi familia no hay anorexia pero si una obsesión por no estar gord@ o viej@ y digo toda la familia, padre madre y tres hijos, yo tengo ahora tres hijos, mido 1´65 y peso 54kg aprox. no estoy mal pero con un par de kilos menos estaría mejor... bueno la cuestión es que intento no transmitirle estos sentimientos a mis hijos y espero que nunca se vuelvan contra mi... me ha gustado mucho leer tu blog, volveré...
Un saludo
www.vamosacocimar.blogspot.com

Mar dijo...

Te voy a enlazar para no perderme nada...

Walden dijo...

Eres muy amable, Mar. Para mí ha sido una suerte que pasaras por aquí porque llevo un rato mirando tus recetas. En cuanto pueda cuelgo algunas yo por aquí.
Un beso.

Anónimo dijo...

esa es otra...la obsesión por no envejecer.

Lo que dice Mar es cierto, existe esa obsesión por no estar gordos, no roza la anorexia, pero sigue siendo una obsesión y como tal no debe ser sana, no?

lo importante es encontrarse un@ mism@ y quererse tanto por fuera como por dentro.......hallar la satisfacción en ti, en tu alma y no en tu físico, si esto es así es porque va algo mal dentro.

WALDEN, mu bueno el comentario que me has dejado ;).
mjesús

Walden dijo...

Sí, Mª Jesús, lo importante es quererse a sí mismos por dentro y por fuera, sin eso es un poco cuesta arriba el día a día. Es como cuando te cae mal alguien, haga lo que haga te sabe mal. También podemos aplicárnoslo a nosotros mismos.
Un beso.