viernes, 7 de mayo de 2010

El punto intermedio




Hace poco, en mi tierna adolescencia, con una mano me dedicaba a servir copas de ginebra a señores con la nariz dibujada por translúcidas marañas varicosas y con la otra a leer a Silver Kane. En aquel antro paraba mucho marinero. Era un lugar de paso entre el barco y su casa que acababa siempre de la misma manera: abrazados a alguien como si lo conocieran de algo más que por compartir dos horas de bacaladillas y tercios. Yo diría que en realidad, no querían llegar nunca a su destino, fuera uno u otro. Había un punto intermedio más cómodo, un club Pickwick que ni te alejaba, ni te secuestraba. Imagino que sería una especie de paralizante temor a la cárcel flotante o a la cárcel con chimenea y timbre.

- Échame todas las que tengas de Estefanía.

Me dejaban una maleta repleta de novelas, yo la vaciaba buscando novedades compradas en algún puerto. Luego las cambiaba, una a una, y la volvía a llenar. De regalo solía colarle el “Lib” y a otros, algún cómic de Milo Manara.

Las conversaciones en aquel tugurio de barrio estaban completamente despojadas de retórica. No existía un mundo interno y si aparecía se ahogaba inmediatamente en alcohol por prescripción de algunos de los muchos facultativos que pululaban alrededor del que intentaba exponerlo. Toda charla se estructuraba en torno a lo concreto. No es que no hubiera almas descarnadas, simplemente no tenían hueco junto a un tatuaje de ancla y amor de madre. Para estar a tono con la situación, yo solía beber Mahou y fumar Winston de contrabando. La Mahou tenía por aquel entonces un cuerpo que invitaba a cogerla por el gañote, como en el cine negro americano, pero yo estaba inmerso en un profundo proceso de cambio revolucionario y me pasé a Mencey, que probablemente haya sido la peor marca de tabaco negro de la historia, gracias a lo cual hoy sólo soy adicto a las películas de Woody Allen y a las fantasías masculinas tradicionales.

Una de las cosas que comprendí fue que, en muchas ocasiones, en la solución está el problema. Ese punto intermedio, que te ofrece cierto nivel de confort comparado con las otras dos opciones, te va atrapando, te encallece el codo y te suministra un embarazo cervecero hasta que, finalmente, estás siempre en ese lugar, ya sea bebiendo y compartiendo, ya sea deseando beber y compartir.

Cambié la barra y el descarnado hormigón del suelo con colillas de Bisonte, por la mesa de despacho y la acogedora tarima flotante. Pero nunca he olvidado aquel aprendizaje sobre lo pernicioso que es dedicarse a vegetar encima del malestar, en ese valle de margaritas silvestres, huyendo de las pedregosas colinas que te llevan allí donde la gente alterna los dolores de tripa con cenas con vela y puesta de sol.

27 comentarios:

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Umm, Mr, buena reflexión. Estoy espesa y no sé muy bien qué contarte. Que más que un punto intermedio, yo veo el punto de inflexión cuando uno con la distancia ve el momento en el que tomó esa decisión de cambiar y lo hace, y aprende a apreciar lo que dejó. ¿Me explico? igual no, jajaja, no sé qué me pasa! no puedo transmitir, se ha roto el walkie, fijo!! jajajaj.
Así que corto y cambio.
LADY JONES
Muak.

Walden dijo...

Un saludo, Lady, corto y cambio.
muak, muak.

Anónimo dijo...

yo creo que estos puntos intermedios a veces vienen muy requetebien, lo malo es quedarse en ellos.......yo tengo los míos y gracias a ellos he llegado al punto de inflexión del que habla Lady: necesidad y ganas de cambiar las cosas!!!mjesús

Walden dijo...

Sí, estoy de acuerdo contigo, Mª Jesús, una paradita para una cerveza viene bien. Por otra parte, cuando se pasa mucho tiempo puede ser tan desagradable que sirve como motor de cambio.
Un beso.

Isabel dijo...

Imagino que serán muchos los que se dediquen a vegetar su malestar sobre tu tarima "flotante".
Acaso sea exactamente eso lo que les atrae, el efecto "flotabilidad"; es decir,mantenerse a flote a toda costa para no hundirse...

Hay momentos en los que no importa a lo que uno se agarre para salir a flote; pero ¿ése es el problema o es el principio de la solución?A ver...

Deberías dedicarte a escribir relatos
(u otra forma narrativa,claro); creo que no se te daría nada mal...

Un grato momento siempre encontrar tus palabras.:-)
Besos.

Alís dijo...

Sólo leí las seis primeras palabras. Esto promete. Me gusta cuando un texto empieza con ironía, Pinocho.
(Lo digo con todo respeto y cariño, que para mí también hace poco)
Ya vuelvo. Voy a seguir leyendo

Alís dijo...

Ya decía yo... llegué a conocer el "Lib", así que no puedes engañarme, jajaja.

Ya en serio. Ese punto intermedio es el de la cobardía cómoda o la comodidad cobarde, el de esquivar el esfuerzo de cambiar lo que no nos satisface con la excusa de que tal vez no resulte, el de ignorarnos como constructores de nuestro destino. Así empieza, luego la inercia toma el mando y poco hay que hacer ya...

Me asaltaron dudas:
-¿Tuvo algo que ver ese trabajo con tu vocación o ya existía de antes?
-Siento curiosidad por saber cuáles son, según tú, las fantasías masculinas tradicionales. Sobre todo, porque te considero poco tradicional.

Un beso

Walden dijo...

Hola Isabel. En realidad, cuando llegan a la "tarima flotante" es porque están hartos de permanecer en ese punto intermedio.
Sí, cuando se está desesperado uno se agarra a cualquier cosa. A veces sale mal, pero al menos es un intento. Claro, intentar arreglar algo a base de borrarse como ser humano no parece lo más aconsejable, pero no siempre se tiene a mano apoyo suficiente. Es complejo.
Gracias por tu comentario. La verdad es que me gusta más leer a otros que escribir yo. A ti, por ejemplo.
Un beso.

Walden dijo...

¿Qué tal Alis?. La inercia es mala cuando se ha metido uno en esa espiral, ciertamente. Sin embargo, yo nunca hablo de cobardía porque eso lo relaciono con querero o no querer y a veces no se trata de eso.

1. No, no tuvo nada que ver con mi vocación, aunque luego me haya servido mucho.

2. Soy un hombre al uso y por tanto mis fantasías son las típicas. Básicamente futbol y cerveza.

Un beso.

PD.: Una pena lo del LIB. Me has pillado. ¿Qué le encontraría la gente a Susana Estrada? Esa duda sigue atormentándome.

Alís dijo...

Susana Estrada era la mujer osada, la fuerte, la que llamaba a las cosas por su nombre sin perder ni un ápice de dignidad, la que habla de sexo con la cabeza alta, la promesa de un sexo sin complejos ni pudores... Susana Estrada era la mujer opuesta a la que les esperaba en casa, la que reflejaba lo que en el fondo sabían que debía ser una mujer. Aunque jamás lo reconocerían, menos en público y, por supuesto, jamás se casarían con ella.
Bueno, creo yo...

besitos
PD: Así que fútbol y cerveza... ¿eh?

Walden dijo...

Sí, todo eso, posiblemente. Lo que pasa que en aquella época yo entendía la liberación femenina más en otra línea.
Bueno, futbol, cerveza,.. quizás unas rosquillas.

Alís dijo...

La liberación femenina había que conseguirla en todos los ámbitos o no serviría. Y a ser posible en todos a la vez para que el "ataque" fuera más efectivo. Creo que tenemos que agradecer, nosotras y nosotros, que alguien se acordara de reivindicarnos como seres sexuales. Es decir, como personas, también con respecto al sexo.

Yo una cervecita, no, que no me gusta. Pero un roncito acompañando la conversación sí me lo tomaría, jeje. Por cierto, tus fantasías son fáciles de satisfacer...

Besos

PD: Hace poco me dio tal antojo de rosquillas, que busqué una receta y me puse a hacerlas, por primera vez.

Walden dijo...

Es un tema interesante. Recuerdo los consultorios sexuales de Susana.

A mí también me gusta el ron, también es una buena compañía.

Sí, son fáciles de complacer. Soy un hombre fácil, a lo que se ve.

Una de mis ocupaciones favoritas es la cocina, encima soy muy chuchón, pero hace tiempo que no le dedico un rato a hacer rosquillas.

Otro beso.

Alís dijo...

Hombre fácil... Sinceramente, ¿alguno no lo es? Excepto los que me gustan a mí, claro (que siempre son muy difíciles, jaja).
Aunque intuyo que no lo eres en realidad.

¿Qué es ser churrón?

Beso

Walden dijo...

Nada más acabar pensé: debería haber añadido "(como todos)", bueno, menos los que te gustan a ti.
"Chuchón" es alguien a quien le gustan mucho los dulces.

Bico.

Alís dijo...

Gracias por la aclaración (yo fui más chuchona de lo que soy, pero aún me mantengo).
Por cierto, yo debería haber añadido un "mejorando lo presente" ¿verdad? Dejo poco tiempo entre pensar y hablar (ninguno, en realidad) y luego pasa lo que pasa.
Ya, voy a dejar de monopolizar tu espacio.

Bicos!!

Leonor dijo...

Me ha encantado el texto, Juan, aunque yo no llegue a conocer el Lib, jaja, o sea que al menos mayor que yo eres :-), que soy casi, casi adolescente, ¿o no es verdad?
No, en serio, siempre te estaré agradecida por haberme ayudado a dirigirme a algun sitio, porque creo que llevaba bastanta parada en ese punto.
Un abrazo cariñoso, hombre facil, jajaja. No tengo esa impresion, mas bien me resultaste interesante como persona.

Walden dijo...

Alis: Entre pensar y hablar, jajaja, me ha hecho gracia. Seguro que tienes buenos reflejos.

Lena: ¿Qué tal? Creí que ibas a empezar con el blog, como me dijiste. Gracias a ti, "casi adolescente", jaja. Yo seré siempre un casi adolescente.
Un abrazo. Espero tu blog, aunque me da un poco de miedo.

Frabisa dijo...

Hace poco, en tu tierna adolescencia ya caminabas por el sendero de la sabiduría.

Claro, de aquellos polvos, vienen estos lodos (¿o es al revés?)

La vida se constituye de pasos intermedios, con ellos aprendemos, nos formamos, nos estrellamos y todos nos sirve.

un besito, Walden

nadaq dijo...

...si no fuera por mi increíble timidez le diría yo a usted que escribe como los angeles y que cada vez que leo sus textos me reencuentro con el placer de la lectura.
...pero creo yo que el anonimato de internet (también) debe servir para ocultar rubores.
Y entonces paso a tutearte.
Y te lo digo.

...sabes que escribes como los ángeles??

zel dijo...

Vaya, Walden, un placer conocerte y leerte, me encanta recorrer nuevos lugares, y, claro, las a menudo grandes personas que se mueven por ahí. Un abrazo!

Marina dijo...

Hola soy marina, la hija de angeles. Me comentó que tenías este blog y que me podía servir para tener idea de las cosas que me podré encontrar en el futuro, una vez haya terminado mi carrera.
Quisiera comentarte una cosa y que me aclararas unas dudillas. El otro día en clase estuvimos dando los trastornos de personalidad. En especial me llamó la atención el trastorno paranoide de la personalidad, pues conozco a un chico que parece que cumple las características que mostraba el DSM. Este chico suele mostrarse de vez encuando con sospechas de que los demas hacen las cosas para causarle mal a él, aunque no siempre es así, vamos que no es algo cotidiano. Lo que si es bastante más cotidiano en él son las sospechas hacia su pareja. Últimamente piensa que le ha puesto los cuernos con un amigo suyo cuando, lo que la chica ha sentido con ese amigo es una pura confusión debida al descuido de su pareja. Otra cosa que hace, ultimamente no tan amenudo, es atribuirle causas ocultas, con el fin de hacer cualquier maldad, a otras personas, cuando estas lo que han podido tener es un simple descuido, por ejemplo.
Me gustaría saber si podría ablar de este trastorno en esta persona, que como he dicho, presenta varios sintomas aunque no demasiado profundizados.
He de decir que este chico, en plena adolescencia, sufrió un enorme shoc emocional al morir su padre, al que tanto admiraba. Acausa de esto empezó a sentirse aburrido de estudiar, incluso hubo un momento en el que los dejó.
Me gustaría que me orientaras y si puedo hacer algo para que sus relaciones interpersonales, sobretodo la de pareja, no vayan a peor como hoy en día esta ocurriendo.
Muchos besos ;)

Walden dijo...

Frabisa: Sí, de todo se puede sacar provecho. Lo difícil, a veces, es sacarlo justo cuando se está viviendo. Un beso.

Nadaq: Me ha dado un poco de pudor tu comentario, pero la realidad es que el blog del que es más fácil entrar que salir es del tuyo. Un beso.

Zel: Un abrazo para ti también y gracias por tu blog combativo y necesario.

Walden dijo...

¡Hola, Marina, futura colega!
A ver, lo primero que me gustaría que tuvieras en cuenta es que los psicólogos trabajamos más sobre los procesos que sobre los contenidos. Por ejemplo, respecto al caso que cuentas, un amigo o una amiga o su pareja intentaría sacarlo del error, razonar una y otra vez,... Un psicólogo se centraría en el papel que juegan sus creencias personales y en los resultados finales tanto para él como para su relación y utilizaría técnicas que le ayudaran a comprobar de alguna manera si eso es o no cierto.
Puedes comprobar personalmente cómo ha funcionado en ti el hecho de que alguna persona muy cercana y querida haya intentado convencerte de algo diferente a lo que defendías en un momento dado de tu vida, ¿funcionó?
La mayoría de las personas somos susceptibles de aceptar razonamientos ajenos e incorporarlos, pero cuando tienes algún trastorno del tipo que comentas, esa vía no sólo es improductiva sino que puede deteriorar definitivamente la relación.

Digamos que un trastorno de personalidad, después de los trastornos psicóticos, es de lo más grave a nivel mental. Un chico celoso va a crear tal tensión en su relación que finalmente la otra persona tendrá que acudir a un amigo o amiga, como apoyo emocional, o empezará a ocultarle cosas para evitar que se enfade,... es decir, acabará confirmándose lo que teme sin tener en cuenta cómo su propia conducta ha influido en ello.

En resumen, claro que puedes ayudar, lo que no estoy muy seguro, por lo que cuentas, que te funcione con alguien tan cercano y sobre todo, que logres convencerle de que está equivocado.

Un beso.

Barbarella dijo...

Querido Walden al estilo la isla del tesoro, yo he vivido tus letras con tabernera, piratas, grandes escotes...y un jovenzuelo atrevesando nieblas de humo y de Unamuno...
El punto intermedio, el purgatorio..
Un gran reflexión. Tu vida me fascina: comuna-bar del puerto-infancia dickens
Te sigo leyendo con mucho interés.
Un gran abrazo, hoy me produciste ternura...hoy te leí como un personaje de Franc McCourt´.
B.

Frabisa dijo...

Walden, te ruego me disculpes. Como no suelo contestar los comentarios e hice una excepción contigo (me muerdo las uñas, pero al final me gusta entrar al trapo) quería avisarte para que lo leyeras, y ..¡¡¡se me pasó!!

Veo que al final lo leíste igual, y fue un alivio, pero me parece descortés por mi parte no haberte avisado.

Gracias por tus opiniones y argumentos.

un beso

Walden dijo...

Barb: Hola, GranMamá. No, no llego al drama tipo McCourt, quizá más Dickeniano. Una pena que no hubiera esos escotes ni taberneras, pero los voy a incorporara a mi imaginario como un suplemento a la cruda realidad.

Un beso. Me alegra verte de nuevo escribir, me lo paso muy bien.

Frab.: Algunas veces los blogs parecen el mar de los Sargazos con tanta placidez. Está muy bien discernir y debatir. Es enriquecedor. Gracias por el detalle.
Un abrazo.