viernes, 15 de enero de 2010

No había ningún gnomo debajo de la seta



Entre los aficionados a las setas hay un refrán que dice: “Por muchas patadas que le des a un peolobo (una seta redondita y hueca en su madurez, que suelta un polvillo verdoso cuando se golpea), nunca encontrarás un gnomo”. Hace unos días, mientras buscaba níscalos le cité a mi acompañante este refrán. Le hizo gracia, pero dos minutos después, volvió a hacer lo mismo.

En psicoterapia es importante no introducirse tanto en la historia que está narrando el paciente que te haga olvidar el proceso, que al fin y al cabo es el motivo por el que esa persona está sufriendo cuando lo vive, cuenta, imagina o recuerda. Y no es difícil, no crean. De pronto estás ahí, de observador-oyente. "Ah, que yo estaba aquí de psicólogo".

A veces observamos que las personas están tan convencidas de la historia que han contado cientos de veces a los demás y miles a sí mismos, que el intento por desmontarlo por la vía de la confrontación lleva al mismo desenlace que habrán podido comprobar todos los empeñados por sacarla de ese hoyo virtual.

- Yo soy así. No tengo remedio.
- Bueno, entonces hablemos de fotografía.

Al menos aprovechamos el tiempo. No obstante, si insiste, el terapeuta le ofrece alternativas de tipo paliativo, que es lo que normalmente se aplica a las personas desahuciadas. Así, al menos, la cruz es más llevadera.
En una Jornadas sobre Cuidados Paliativos, un experto, hablando de la eutanasia, comentaba que antes de aprobarla había que asegurarse de que se había dotado al país de unos cuidados paliativos de calidad.

La traducción vendría a ser la siguiente:

- Si usted no tiene remedio y además lleva mucho dinero y mucho esfuerzo gastado para confirmar que no tiene solución, deje de luchar contra eso y hablemos de fotografía.

Yo, particularmente, suelo recomendar en estas situaciones la película “Mi vida”, aunque le tengo cierta manía a M. Keaton, el hecho de que aparezca N. Kidman y de que el tema sea muy apropiado para estos casos, justifica sobradamente el consejo.

No se trata que que el desahucio sea o no real. Eso no lo sé. Esa es su historia y es la historia en la que ya está metido todo su entorno. Lo que sí sabemos es que creérselo firmemente ayuda a mantener una actitud derrotista que acaba por confirmar sus peores temores: “Miradme, no tengo solución”.

Cuando aparece en su vida otra persona, un amigo, una psicóloga, el cura,.. y la escucha por primera vez, empieza una más o menos larga batalla encaminada a sacar de su error a la víctima, hasta que finalmente, el cansancio y la evidencia terminan con el esfuerzo y con la persona (amigo o psicólogo) pidiendo la entrada formal en la secta.

Si en el camino, una vez que ha cambiado el proceso, la persona se ha centrado en buscar o hacer aquello que habría ocupado su tiempo si no fuera por el estado en que se encontraba, si en ese trayecto, decía, quiere volver a abordar el problema desde otra perspectiva yo estoy siempre dispuesto y encantado, lo que ocurre es que luego prefiere, sencillamente, en lugar de reventar setas para que aparezca el gnomo, tumbarse a su lado para fotografiarlas.

12 comentarios:

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Reconozco que la psicología me fascina y me pierde por igual. La capacidad de pensar más allá y de dar con la palabra que para muchas personas será clave y será punto de partida: "fotografía", por ejemplo.

Lo que le evoque, lo que le mueva...
Tiene que ser difícil no dejarse llevar cuando uno está en su diván (jaja, te voy a imaginar así, Mr.) y escucha a grandes trovadores contando sus batallas... Difícil y bonito por un lado saber por dónde hay una pequeña hendidura por donde encender una luz, una linterna.

Un beso.
Mis comentarios siempre son un poco raros, no? Es como que te cuento lo que me sugiere y ya luego me dejo llevar.

Afectuosamente, jajajja, esto suena fatal...
BESAZO
LADY JONES

Historias de Mujeres dijo...

A estas alturas ya creo que cada una de tus entradas siempre me deja una enseñanza. ¡Espero la próxima!
Saludos.
Gabriela

Isabel dijo...

Qué interesante son tus reflexiones,especialmente porque enseñan y puedo elegir aprender de ti,si me dejas...
Un saludo y espero seguir leyéndote..

Walden dijo...

Lady: Realmente es difícil, pero de eso se trata. No me parecen raros tus comentarios, jaja, no. Siempre son de agradecer.
Creo que es mejor que me imagines así que con cabeza de adulto y cuerpecito de niño.
Cordialmente suyo.

Walden dijo...

Gabriela, me parece que exageras un poco, pero gracias, de todas formas. Lo que hago es básicamente lo mismo que haces tú en tu blog: contar historias.
Un abrazo.

Walden dijo...

Isabel, acabo de entrar en tu blog y me ha encantado. Bueno, ya te comento allí. Gracias por comentar y vuelve cuando quieras.
Un saludo.

La chica de la farmacia dijo...

Llegando... lento, pero seguro.

¿Sabes? Sos el primer aficionado a las setas que conozco, es más, debo confesar que desconocía totalmente que las setas tengan aficionados. Además, recién veo que respondiste mi comentario de la entrada de fin de año, y ahí supe que los Reyes Magos te trajeron un porta setas y que disfrutaste el tiempo tomando fotos a los gnomos que se esconden debajo de los amanitas muscaria (copy-paste). ¡Qué lindo es seguir aprendiendo cosas! ¡Quiero ver las fotos de los gnomos! ¿Me las enseñas? :)

Me encanta cómo cuentas esta entrada, me gusta cuando usas metáforas para explicar lo que quizá yo (particularmente) pueda llegar a no entender. Lo entendí, me quedó claro, pero me quedé pensando en esas personas que finalmente eligen fotografiar a los gnomos, y que no es tu caso, claro.

En fin. Intentaré pensar en los gnomos y no en esas personas que creen, no tienen remedio, ¡y mira quién lo dice! (una bromita).

Bueno, ya hablé mucho.

Te dejo un besote, padrino, y me excuso por la demora. ¡Hasta pronto!

Walden dijo...

Hola, ahijada. Elegir buscar y fotografiar gnomos es tan válido como lo contrario, es sólo una cuestión de si se sienten bien así o no, Si no quieren cambio hablamos de fotos o de cine, si quieren cambiar...

Por cierto, con los gnomos tengo una buena relación, pero son rehacios a que muestren fotografías suyas. Les consultaré si puede haber una excepción.

Un abrazo, espero nuevos relatos, please.

Frabisa dijo...

Como yo no soy psicóloga (aunque debo de tener pinta de serlo porque escucho bien y me cuentan demasiado a veces) no tengo que ser sabia en la temática ni politicamente correcta.

Dicho lo anterior, te lo digo, no puedo con la gente que tropieza una y otra y otra y otra más con la misma piedra, cuando el resultado de sus vivencias arroja siempre déficit y la culpa siempre es de los demás. Cuando intentas hacerles ver que reflexionen sobre su parte de culpa en su cadena de fracasos, dicen "yo soy así", ufffffffffff, no lo soporto.

Yo creo que la esencia de la personalidad no se cambia pero que uno si es medianamente inteligente ha de saber modificar ciertas conductas con el fin de obtener mejores resultados emocionales.

¿Crees que las personas no pueden cambiar?

un beso, Walden

Walden dijo...

Hola Frabisa. Bueno, sobre lo que dices, los psicólogos somos más condescendientes porque aunque estamos convencidos de las posibilidades de cambio, sabemos que muchas veces la persona en cuestión no es capaz de llevarlo sola a cabo, entre otras cosas porque están convencidas de que "la personalidad" es como el hígado: algo con lo que naces y no algo que se va moldeando con la historia personal de cada uno.

O sea, que sobre la pregunta, no sólo es que lo crea, es que lo veo diariamente. Si te fijas en ti, también lo comprobarás.

Un tema inacabable, sin duda.

Un saludo.

Carolina y Oscar dijo...

Hola amigo pues gracias por aparecer en mi blog, para mío es un orgullo que alguien que explica tambien la situación por la que yo estoy pasando ahora con un familiar y tantas otras situaciones me merece todo mi respeto, la gente tendemos a liarnos y a malgastar nuestra vida en lugar de hablar de fotografía. FELICIDADES Y BESOS AMIGO.

Walden dijo...

Hola Carolina y Óscar, gracias también a vosotros. Seguiremos hablando de fotografía, por supuesto.
Un saludo.