
En cuanto mis rodillas entran en contacto con el suelo de la habitación, en mi genuflexión nocturna diaria dedicada a la oración, antes de pedir por cada uno de mis pacientes, dedico unos segundos de agradecimiento a los influyentes psicólogos que han diseñado el mundo occidental actual. Hay que ser agradecidos. Mis amigos no creen esta teoría, ni la de que los hombres y las mujeres arrojan los objetos de una manera diferente. Pero los datos son los datos.
El primer paso para que nunca nos falte clientela, un paso a largo plazo,
es cuidar a la cantera.
- Estamos pensando que podríamos poner en marcha en nuestro instituto el programa ese para favorecer la resolución de conflictos.
- ¿¡¡Quéee!!?. Ni se os ocurra. Ese centro ha sido durante años mi principal fuente de ingresos.
También es una suerte ser católicos, ya que el paquete además de la fé incluye la “culpa”. Imagínese que hubiéramos sido protestantes y en lugar de culpa hubieran optado por la “responsabilidad”. Hablo con mis colegas finlandeses, que tienen un 95% o más de protestantes. “No. Aquí cabemos a dos pre-suicidas por cabeza. Una ruina”
La culpa es de los maestros. La culpa es de los padres. Menos mal, ya digo.
- Señora, su hijo no acaba las tareas en clase.
- Señor maestro, su alumno (mi hijo) no se cepilla los dientes.
Es emocionante. Es posible, no sé, que el plan estuviera pensado también para favorecer el consumo, motor por antonomasía sin el cual nada de los demás sería posible. ¿Cómo pudo evolucionar nuestra especie sin saber que ya era otoño en El Corte Inglés? En el mismo proceso de creación del ser humano en un calvo miope con mando a distancia, ya se dieron cuenta de lo beneficioso que iba a ser para nuestra profesión. ¿O primero pensaron en nuestro beneficio y luego se dieron cuenta de lo otro?
- Anda, mira, si además consumen como condenados.
- Corre, llama al FMI, creo que les puede interesar.
Qué acierto. Individuos mascullando sus dolencias, combatiéndolas con LCD o con LED.
- Me hago mucho daño a mí mismo.
- Puesto a hacerse daño, elija el BDSM.
Auto-observación, rumiaciones, búsqueda continua de la felicidad, aislamiento, pavor al malestar, incomunicación, trastornos de diseño, normalización de la violencia, desprestigio de lo social, salvamento espiritual a través de cualquier donativo a las ONGs adecuadas, competitividad, necesidad de destacar, intimar virtualmente,…
Fabuloso.
- Cariño, esta mañana la niña…
- Espera un segundo, que lleva la pelota Messi.
En el momento en el que estoy tumbado en el ansiado sofá, con todas las posibilidades que me ofrecen los 174 canales, el disco duro multimedia y GolTV y los tres mandos a distancia escondidos en mi espalda, me vuelvo a sentir integrado, parte de la comunidad.