jueves, 11 de octubre de 2012

Manual práctico de felicidad: Imagine que es feliz


Hablemos un poco sobre el ejercicio anterior.

El médico, ingeniero químico y psiquiatra Willian Glasser planteaba que somos seres sociales por naturaleza y que, por lo tanto, cuando empeoran las relaciones interpersonales, especialmente las íntimas, se genera un malestar que a un determinado nivel puede acabar provocando una enfermedad mental.

El ritmo y las demandas estresantes de nuestra sociedad nos hacen volcar buena parte de nuestros esfuerzos hacia los logros y  hacia las heridas internas que nos genera esa batalla. En ese proceso de correr por un campo de espinos y estar luego lamiéndonos los cortes, los demás, especialmente nuestras parejas e hijos, quedan en un plano más bien funcional. 

Afortunadamente no siempre es así, claro, pero, en general, cuidamos menos de lo que creemos a los demás porque pensamos que si no estamos bien esa tarea es inabordable. 

Sin embargo no estamos "fabricados" para la autocontemplación -aunque esto le venga tan bien a la industria farmacéutica y a la manipulación-, como decía Glasser, somos seres sociales, es la única explicación posible a que hayamos llegado hasta aquí.

Cuidar a la otra persona, a esas otras personas que comparten su vida, implica no dedicar una semana, sino incluirlas permanentemente en su agenda.

Lo que te devuelven es a lo que llamamos felicidad.

Voy a contar algunos ejemplos curiosos  que he visto en consulta respecto a la tarea anterior. Hacer feliz a otra persona requiere conocer a esa "otra persona", pero ese grado de conocimiento a veces puede ser mucho más superficial del que se imaginan ambos.

Un marido le había regalado un 4x4 a su esposa (sí, parece que no había problemas económicos en la familia) intentando llevar a cabo esta tarea. La mujer estaba desilusionada, en realidad él se había proyectado, pensaba que lo que más ilusión le hacía a él sería igualmente lo que más le gustaría a ella.

En otra ocasión, le pregunté a un chico cómo se había sentido durante esa semana (él no sabía que ella tenía como misión hacer que se sintiera "henchido de felicidad"), y me contestó que "fatal, ha estado muy encima, dándome besitos a todas horas, poniéndome las comidas que me gustan,.. no sé, me ha agobiado un poco". Le pregunté qué podría haber hecho cada día para que se sintiera realmente bien y me dijo -resumo-, "sexo".

Es una tarea esclarecedora que a veces permite ver hasta qué punto hemos estado trabajando nuestro mundo interior, nuestras preocupaciones personales, olvidando cultivar la relación que tenemos. Una paciente me comentó una vez: "A mi marido no se le ha muerto ni una sola de las plantas que cuida; ni una, salvo yo".


Pensar en la forma que le voy a dar al pan, imaginar  un bufé con amigos y llevarlo a cabo,..


Vayamos con la segunda parte. A usted le parecerá extraño esto que voy a decirle, pero lo normal es ser feliz, ser infeliz requiere un esfuerzo notable por su parte y por la de la sociedad. ¿Por qué entonces se venden tantos libros de autoayuda?


Un imperativo del sistema es que consumamos. Consume y sé feliz, podría ser el eslogan básico. Lo que sabemos en psicología es que la felicidad está mucho más cerca de cuando usted se dirige a la tienda a comprar el último modelo del aparato que sea, que de cuando ya tiene dicho aparato en su poder. Es como una droga,queremos volver a experimentar esa sensación, pero curiosamente, la sensación no la da la compra, sino todo el tiempo previo, las expectativas generadas.

Sabiendo esto, en la consulta utilizo la parte A, las expectativas de disfrutar, como estrategia para facilitar el bienestar. 




       Ejercicio número dos: 5x10


Al acostarse, dedique todas las noches un rato a planificar actividades agradables y que pueda llevar a cabo al día siguiente o en días posteriores, desde un desayuno a su gusto, pasando por ducharse con un tipo de música de fondo, hasta un paseo relajante o un encuentro con amigos, hacer una receta especial, escribir el post de su vida,..

Yo las llamo "5x10", cinco actividades de sobresaliente. Es una variante de otra que conocemos como "Fantasía dirigida".


Recibimos machaconamente mensajes que nos dicen que estamos mal porque nos falta algo que, en cuando lo consigamos (léase, comprar),  veremos la luz. Es una felicidad basada en las expectativas igualmente, pero para que pueda generar nuevos gastos debe, necesariamente, no  cubrir lo imaginado, "la luz" debería fundirse en el camino de vuelta. 

Aprenda a autogenerarse expectativas realizables que no tengan, necesariamente, una base material. Disfrútelas en sí mismas. El 90% de las cenas de Navidad que imaginé fueron tan bien en ese contexto que llevo años pasando largos periodos de introspección diseñando bufés festivos. Practique.


14 comentarios:

Rune Cárter dijo...

Leyendo la primera parte del post (antes de la foto), caigo en la cuenta de lo mucho que nos pasa eso a casi todos, que proyectamos tanto en los demás, y casi sin darnos cuenta...
La segunda parte... no me convence demasiado. No sé... parece que soñar no queda muy a mi alcance últimamente y ya no me sirve ni para las cosas realmente alcanzables, valga la redundancia. O será que he elegido un mal día para venir a leerte, a lo mejor otro día lo veo de otra manera.

Ana dijo...

¡Ufff! Esta receta me parece superdifícil de llevar a cabo.
No tendré el día pero pensar en cinco cosas de 10 que pueda hacer de aqui al domingo, por ejemplo, me resulta ahora mismo tan inalcanzable como subir al Everest.
Besos.

Maria dijo...

¿Sólo cinco actividades???!!! ¿No pueden ser más??? Si soy sincera, este ejercicio me parecería en circunstancias normales un poco difícil. Supongo que tanto como una actividad... seguro que encontraba. Pero... estoy de vacaciones, en mi ciudad, Zaragoza; son las fiestas del Pilar; me queda todavía más de una semana por delante; las calles están a rebosar de gente divirtiéndose; estoy viendo a los míos... Así que, en este momento, te pido, como inventor del método, licencia para imaginar más de cinco cosas.

Me gusta este ejercicio: al anticipar lo bueno, lo disfrutas dos veces. No se me había ocurrido. Me conformaba, en los días difíciles, con disfrutar mucho de cualquier pequeña cosa; pero, lo de anticiparla...¡me gusta!

¡Espero el ejercico 3!

Un abrazo

Isabel dijo...

Decía Confucio que "sólo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo", quizás lo que deberíamos practicar es la elasticidad de nuestra inteligencia emocional,algo para lo que no estamos demasiado preparados...
La motivación positiva siempre ayuda,que nunca nos falten recursos... :-)
Un abrazo,amigo.

Walden dijo...

Hola Rune. No se trata de soñar. Cada día solemos pensar las cosas que tenemos que hacer, se trata de planificarlas desde otra perspectiva, no como una "carga", sino como algo que podríamos hacer de otra manera con la que nos sintiéramos mejor. Curiosamente, cuando se está pensando en ello se produce, entre otros, un incremento de serotonina circulante en nuestro cerebro, lo que facilita la percepción de cierto bienestar.

No hace falta que te cuente el efecto que tiene en el organismo hacer justo lo contrario, con la facilidad con que lo hacemos y lo poco consciente que somos de ello.

Un beso.

Walden dijo...

Ana, seguro que puedes cambiar algunas de las cosas rutinarias para convertirlas en algo más agradable. Es más una cuestión de actitud que de dificultad.

Piensa en el desayuno, en qué vas a ver en TV en un momento en el que dependa sólo de ti, en lo que harás cuando tengas algo más de tiempo, en una comida con la que puedas disfrutar, en algo especial que leer a la hora de acostarte,..

Espero que pronto te resulte tan alcanzable como cruzar la esquina.

Un abrazo.

Walden dijo...

Espero que hayas disfrutado de las fiestas, María.

Disfrutar de las cosas buenas que vayan surgiendo es un antidepresivo natural, ser capaz de anticiparlas (sin ofuscarse porque no se consumen finalmente) y acostumbrarse a ello ayuda mucho a sentirse mejor de forma frecuente.

Un abrazo.

Walden dijo...

Hola Isabel.

Una frase interesante. Yo soy capaz de adscribirme a ella, porque tengo una tendencia fácil a encontrar la parte buena de las cosas.

Un abrazo a ti también.

Celia dijo...

ummm! me lo apunto como tarea diaría lo de imaginar algo de lo que quiero hacer al dia siguiente de manera positiva.
siempre que no caiga dormida antes. es que lo mio es 3,2,1 dormida!

Walden dijo...

Dormirse así de fácil debe ser estupendo. Yo siempre tengo que arreglar el mundo y las cabezas un par de veces antes.

Un beso.

La Maripili dijo...

Si lo normal es ser feliz, imagino que en breve inventarán un yogur para ello, no?

Walden dijo...

Bueno, aunque no sea eficaz posiblemente fuese productivo.

Otra cosa es lo que hacemos con nuestra vida, o lo que nos obligan a hacer para poder subsistir; en esos casos tan corrientes, el estado natural de felicidad queda bastante deteriorado.

Un abrazo.

Melània dijo...

Hola, me ha encantado el comentario del yogur, estoy segura de que acabaremos viéndolo (y quien sabe, quizás comiéndolo). Estar bien es tan normal que hemos acabado por "darlo por sentado", mientras que el instinto para huir del dolor nos hace actuar constantemente. Detenerse (estoy convencidad de que la actividad física no es compatible con la introspección), encontrar tres cosas buenas que nos hayan pasado durante el día y contárselas a tu pareja cuando llegas a casa, te predispone hacia la felicidad. Hasta pronto

Walden dijo...

Exacto Melània, correr dificulta bastante la instrospección.

Cuando entro en la calle de los yogures de los super, cada vez me cuesta más encontrar los que sólo son yogures, así que probablemente será cuestión de que incorporen la palabra mágica "serotonina" al yogur, no creo que sea descabellado verlos compitiendo con los que te regulan el intestino y los que se cargan al colesterol malo.

Un abrazo.