
Ya lo anticipé hace justamente ahora un año, la base de la felicidad es la ilusión. Ahora bien, si su ilusión es tan desaforada como la mía, seguramente sufrirá ciertos daños colaterales.
Un día cualquiera del siglo pasado.
Tras mirar la radiografía al trasluz, el médico me señala extrañado un nudo (él dice que es un nudo). “Es la primera vez que veo un colon anudado”. Contengo las ganas de hacer un chiste malo y mi mente busca una explicación, mientras él extiende las recetas que se supone deben contrarrestar la conflictiva compostura de mi tripa. Cuando me ilusiona algo doy un salto de alegría y el colon da otro por su cuenta. Yo vuelvo a poner los pies en el único sitio posible, la tierra. El colon ascendente, en cambio, gira en el aire y se enreda a su vuelta a casa con el descendente, que estaba en otras tareas. Eso, una y otra vez. Podría haber cambiado de órgano diana para celebrar las fiestas. No sé, otro más estable, con menos capacidad de movimiento. Pero, que le voy a hacer, la costumbre es la costumbre.
De vueltas a finales de 2010
No quiero que contenga todo lo ilusionante que puede ser fantasear con grandes cambios positivos en el año venidero. Es lo que procede. Seguramente durante el presente año le habrán pasado cosas malas, pero habrán sido muchas más los desastres que intuyó y que luego no se cumplieron.
Entre enterrar a mi colon por imaginar lo que me iba a deparar la lectura de “Una habitación de invitados” (cómo envidio a los que aún no la han leído), o certificar su defunción por agorero, siempre elegiré la primera.
Centrémonos un poco
Me parece que escribir esto bajo los efectos del champán no está siendo muy fructífero, pero como tampoco me estoy enterando no creo que importe.
Imagino que habrá llegado hasta aquí para ver cuál es el truco para alcanzar la felicidad. Bien. Los capítulos 1 y 2 están en las entradas citadas de los años 2008 y 2009. Este es el tercero y definitivo. Si completa la colección habrá construido finalmente el puente. Aquí tiene mis diez tareas preferidas para cumplir lo prometido:
Tarea 1: Volver a los siete años.
Cierre los ojos. Imagine que es su cumpleaños y que ha pedido un deseo. Imagine que se lo han concedido. Quédese un rato largo disfrutando de su “regalo”.
Tarea 2: La felicidad está muy cerca, tóquela
Échese hacia atrás. Mire a su alrededor. Anote en un papel su nivel actual de felicidad, de 0 = peor que nunca, a 10 = máxima felicidad. Haga algo que esté a su alcance para aumentar dos puntos lo anotado. No tiene por qué ser real, puede imaginarlo.
Tarea 3: Boomerang
Escriba en el procesador de texto, Word o el que utilice: “Me ha encantado esta entrada. Un beso”. Copie lo escrito (Control +C). Entre en veinte blogs y pegue el texto.
Alternativa para los que no tienen blog (aunque los puede sumar para que el efecto sea más potente): Llame a un número importante de amigos y dígales, simplemente, que tenía ganas de saludarlos.
Si tiene pocos amigos en la agenda, pásese por la consulta.
Tarea 4: Contagio
Haga una lista, puede preguntar a otros también, con las diez canciones que, en cuanto comienzan a sonar, uno no puede evitar salir a la pista a bailar. Luego reúnalas y quémelas en un cd. Regálelo para Reyes a todo el mundo (incluido a mí, ya me las arreglaré con mi colon saltarín)
Tarea 5: Contacto físico
Lo más moderno para la felicidad es lo más antiguo en nuestra estructura cerebral. Toque y déjese tocar.
Tarea 6: Trátese como a su mejor amigo
Tenga siempre como referencia ser, al menos, tan bueno y condescendiente con usted, como lo es con sus mejores amigos.
Tarea 7: Una piedra en el camino
La habilidad que más le va a alejar de las consultas de psicología tiene que ver con ser capaz de poner una piedra en el camino. Para que pueda utilizar la razón como soporte de sus actos, necesita interrumpir el caudal de emociones durante el tiempo suficiente como para que la torre de control tome el mando. Trabaje en ello y hará que me dedique definitivamente a la cocina.
Tarea 8: Fahrenheit 451
Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel de los libros (y una peli de Truffaut). Atrévase a quemar todos los libros de autoayuda que le instan a buscar el equilibrio. La homeostasis se parece más a la muerte que a la felicidad. Vivir es desequilibrio, ya sabe: robar un beso o un Boli en El Corte Inglés, levantarse de madrugada en cama ajena, su tripa haciendo malabares, … Atrévase.
Tarea 9: Compromiso
No pase por aquí sin fu, ni fa. Agárrese a mi brazo y cambiemos algo.
Tarea 10: Historiasymentes
Leer asiduamente este blog no lo hará más feliz en 2011, pero a mí sí. Y ya sabe, en el top ten de la felicidad, la máxima puntuación la obtiene hacer feliz a otro. Me encantará ser su objeto-diana.
Feliz, hip (pedrón, quiero decir, perdón) 2011.